Paridad sin rigor: cuando el discurso no alcanza
Mayo 03,2026En México se repite como mantra: “es tiempo de mujeres”. Pero entre el discurso y la realidad hay una grieta que empieza a incomodar… y a evidenciarse.
En México se repite como mantra: “es tiempo de mujeres”. Pero entre el discurso y la realidad hay una grieta que empieza a incomodar… y a evidenciarse.
Sinaloa no necesita discursos; necesita gobierno. Y ese es, quizá, el mayor problema de Rubén Rocha Moya: que mientras la violencia consume la vida cotidiana, el poder insiste en responder con comunicados, defensas políticas y llamados a la soberanía.
En México votamos, pero no siempre elegimos. Lo que ocurre en Guerrero no es un caso aislado: es la radiografía de una política donde los apellidos pesan más que las ideas, y donde el poder no solo se hereda… también se pelea dentro del mismo círculo.
El caso de Edith Guadalupe no solo es una tragedia más en la interminable lista de mujeres que salen de casa y no regresan. Es, sobre todo, un retrato brutal de un sistema que falla desde el primer minuto. Una joven acude a una entrevista de trabajo y termina sin vida.
En política internacional hay encuentros que construyen… y otros que solo simulan. La reciente visita de Claudia Sheinbaum a España dejó más preguntas que resultados. No por el viaje en sí —que siempre puede ser útil— sino por el tipo de interlocutores y el mensaje que se decidió proyectar.
En México hay palabras que el poder usa como escudo. Una de ellas es “mezquino”. Cuando algo incomoda, cuando exhibe privilegios, cuando revela esa doble moral que tanto indigna al ciudadano, entonces la respuesta no es explicar… es descalificar.