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Vivir como rey sin trabajar

por Gustavo Rentería
29-07-2026

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Cada tres años nacen y mueren encuestas patito, y claro existen para un mercado primerizo, políticamente muy mal preparado, y porque suponen que modifican la realidad con porcentajes inventados.

Si beneficia a mi partido o ideología, inocentemente la comparto; si ataca y deja mal parado a mis enemigos, también la comparto, para vengarme y sentir satisfacción. Los incautos ciudadanos le hacen el caldo gordo a los camajanes de la demoscopía.

Como nuestras autoridades electorales son muy blandas, las regulaciones nadie las toma en cuenta. Y claro, el mercado de los tramposos es un negociazo en tiempos de campañas.

Nos aproximamos a las votaciones intermedias, y aunque hemos sido engañados en múltiples ocasiones, seguimos aventándole leña fresca al fuego de las cuentas bancarias de los charlatanes.

Les vale un cacahuate la muestra, no toman en cuenta el reflejo de la sociedad, en cuanto a su edad, sexo, nivel educativo, región, estrato socioeconómico, si es zona urbana o rural, ni el comportamiento electoral pasado. Lo de ellos es cobrar. No se venden nunca, sólo se rentan por los resultados inventados.

Les vale hacer un cuestionario neutral y riguroso, y hacer un trabajo de campo profesional y obviamente no saben analizar los resultados. La independencia y la ética, les vale un pepino podrido.

Algunas de esas encuestas patito no acertaron ni un solo resultado en el 2018, y daban ganadora a Xóchitl Gálvez, por ejemplo, con una ventaja arrolladora. Y así, ya están sus dueños contando billetes como Rico McPato.

El historial público de aciertos y errores de una casa encuestadora, debería ser como los éxitos o fracasos de un cirujano. ¿Acaso usted se dejaría intervenir quirúrgicamente con un médico que se le mueren todos sus pacientes?

La encuestadora Question Mark, relativamente nueva en el mercado, y que ya firmó una alianza con Heraldo Media Group, llegó para posicionarse como una casa demoscópica, manejada por gente experimentada en estudios de opinión, y que adquirió credibilidad.

El mayor número de sus encuestas publicadas (en nuestro diario) y difundidas (en radio, televisión y redes sociales) han coincidido con los resultados electorales oficiales. Y no es que le atinen, sino que con metodología y seriedad le están informando a los lectores, radioescuchas, televidentes y cyber seguidores de las distintas fotografías del momento, rumbo a los procesos electorales.

Caro lector, no se deje engañar más. Usted ya ha sido en múltiples ocasiones “chamaqueado”. ¿Se burlarán de usted otra vez en 2027 y 2030? Si usted sigue creyendo en los tramposos y camajanes electorales, únicamente contribuiría a que los próximos tres años viva como rey sin trabajar el supuesto encuestador.