Por Armando Guzmán
Hoy quiero platicar con ustedes sobre un tema que genera opiniones encontradas tanto en Estados Unidos como en México: la posibilidad de que Marco Rubio aspire nuevamente a la Presidencia de Estados Unidos en 2028.
En México, las opiniones sobre una eventual candidatura presidencial de Rubio son variadas y dependen en gran medida del perfil de los analistas políticos, los líderes de opinión y los distintos sectores de la población.
Afinidad por su herencia hispana
Para algunos sectores en México y dentro de la comunidad latina en Estados Unidos, la llegada de un presidente de origen hispano a la Casa Blanca representaría un momento histórico para la representación y el empoderamiento de una de las comunidades más importantes y numerosas del país.
Preocupación por sus posturas de línea dura
Por otra parte, tampoco puede ignorarse la preocupación que generan algunas de sus posiciones políticas.
Diversos analistas y sectores más inclinados hacia la izquierda o el nacionalismo mexicano suelen observar con recelo sus posturas en materia de política exterior.
Rubio ha mantenido una firme oposición a los gobiernos de Cuba, Venezuela y Nicaragua. Además, ha sido uno de los funcionarios estadounidenses que con mayor insistencia ha exigido medidas más severas contra los cárteles de la droga y un control fronterizo más estricto, posiciones que con frecuencia son interpretadas en México como una política de presión directa hacia el gobierno mexicano.
Mientras tanto, el presidente Donald Trump no pierde oportunidad para elogiar públicamente al actual secretario de Estado.
Trump ha llegado a afirmar que Rubio podría pasar a la historia como "el mejor secretario de Estado de la historia de Estados Unidos". También suele describirlo como el hombre al que recurre cada vez que enfrenta un problema importante.
Incluso ha comentado que "todo el mundo se ha enamorado" de Rubio.
Lo cierto es que el secretario de Estado se ha convertido en una de las figuras más destacadas dentro de la órbita MAGA gracias a su capacidad para explicar y ejecutar, con disciplina y cordialidad, la política exterior impulsada por Trump.
Sin embargo, conforme han aumentado sus responsabilidades dentro de la administración, también se han multiplicado los memes virales que lo muestran desempeñando toda clase de funciones: presidente de Venezuela, sah de Irán o incluso mariscal de campo de los Green Bay Packers.
Esa combinación de presencia constante y disposición para asumir responsabilidades ha contribuido a consolidar su imagen como el "guerrero alegre" del círculo más cercano a Trump.
El problema llamado JD Vance
Ahora bien, a pesar de todos esos elogios públicos, Trump también ha comentado en privado a diversos donantes que el Partido Republicano debería impulsar al vicepresidente JD Vance como su sucesor político.
Y ese es precisamente el contexto incómodo que enfrenta Rubio en uno de los momentos más importantes de su carrera.
Marco, como le llaman sus amigos más cercanos, deberá decidir si vuelve a competir por la nominación presidencial republicana, una decisión que probablemente lo colocaría frente a frente con Vance en la batalla por heredar el movimiento MAGA.
No me malinterpreten.
Algunos movimientos recientes de Rubio podrían interpretarse como señales de una futura candidatura. La semana pasada, durante una visita a Atenas, Grecia, pronunció un discurso con la majestuosa Acrópolis como telón de fondo, proyectando su propia interpretación de la doctrina "America First".
Además, ha incrementado notablemente sus apariciones en televisión durante los últimos meses. En cada entrevista procura destacar cómo su doble función como secretario de Estado y asesor de Seguridad Nacional fortalece sus credenciales como posible comandante en jefe.
Las señales apuntan en otra dirección
Aún así, existen indicios importantes de que Rubio podría optar por no participar en la contienda de 2028.
Hasta ahora no se ha mostrado particularmente interesado en cultivar su relación con grandes donantes ni con operadores políticos, algo que normalmente constituye el primer paso de cualquier aspiración presidencial sería.
Dicho de otra manera: ha ignorado, al menos por ahora, la búsqueda activa de recursos financieros para una futura campaña.
Además, personas cercanas a él afirman que ha dejado claro en conversaciones privadas que no desea competir directamente contra JD Vance.
De hecho, algunos de sus allegados sostienen que Rubio se ha resistido a capitalizar políticamente la enorme proyección nacional que le han dado sus actuales responsabilidades. Como resultado, la infraestructura financiera que necesitaría para iniciar una campaña sigue siendo modesta en comparación con la de varios de sus potenciales rivales.
A esto se suma otro factor relevante.
Donald Trump Jr., quien ya descartó buscar la presidencia en 2028, se ha convertido en uno de los principales promotores de la eventual candidatura de Vance.
Y las encuestas preliminares muestran que el vicepresidente mantiene una ventaja sobre Rubio entre los votantes republicanos.
El juego de las posiciones
Durante la reciente convención del Comité Nacional Republicano sobre las elecciones de mitad de mandato, celebrada en Dallas y a la que Rubio no asistió, Trump Jr. se presentó como portavoz del movimiento político de su padre.
Allí planteó los comicios intermedios como una elección entre el "sentido común" y el "extremismo", reforzando un mensaje que fortalece la posición de quienes representan la continuidad directa del trumpismo.
La mayoría de los aspirantes republicanos tempranos permanecen firmemente dentro de la órbita política de Trump.
Sin embargo, algunos republicanos ajenos a ese círculo, como el exgobernador de Nueva Jersey Chris Christie, creen que unos resultados decepcionantes para el Partido Republicano en las elecciones de mitad de mandato podrían abrir espacio para opciones distintas dentro del partido.
Mientras tanto, Vance continúa fortaleciendo su estructura política.
Actualmente es el primer vicepresidente en funciones que ocupa la presidencia financiera del Comité Nacional Republicano, posición que ha utilizado para estrechar lazos con algunos de los grandes inversionistas y empresarios tecnológicos de Silicon Valley con miras a una eventual campaña presidencial.
Rubio sigue concentrado en gobernar
Si finalmente decide competir, Rubio probablemente recurrirá a la red de relaciones y donantes que construyó durante su campaña presidencial de 2016 y durante sus diversas campañas al Senado.
Entre quienes lo respaldaron entonces destacan figuras como Norman Braman, Larry Ellison, Ken Griffin y Paul Singer.
Por ahora, sin embargo, Rubio parece tener las manos llenas con sus responsabilidades gubernamentales.
Trump no sólo lo nombró secretario de Estado y asesor de Seguridad Nacional; también llegó a designarlo administrador interino de USAID y archivero interino, cargos de los que posteriormente se desligó.
Durante una reunión del gabinete en 2025, Rubio bromeó diciendo que aquel Día del Trabajo había sido "el más significativo" de su vida para alguien con cuatro empleos al mismo tiempo.
Como secretario de Estado, ha concentrado buena parte de sus esfuerzos en el hemisferio occidental, particularmente en Cuba y Venezuela.
Aunque también ha tenido participación en asuntos relacionados con Europa, Asia y Oriente Medio, ha mostrado comodidad al permitir que figuras como JD Vance, Steve Witkoff, Jared Kushner y el secretario del Tesoro, Scott Bessent, asuman papeles más visibles en esas regiones.
Esa estrategia le ha permitido mantenerse relativamente alejado de algunos de los temas más delicados de la política exterior de la administración.
Por el contrario, Vance se ha involucrado de lleno en varios de ellos. Lo vimos confrontar al presidente ucraniano Volodímir Zelenski en el Despacho Oval y participar posteriormente en negociaciones relacionadas con Irán.
La famosa imagen viral en la que Rubio parece querer desaparecer dentro de un sofá de la Oficina Oval surgió precisamente durante una de esas tensas reuniones.
El reloj ya comenzó a correr
Hasta ahora, Vance ha sido quien más trabajo político ha realizado de cara a una futura campaña presidencial.
No obstante, personas cercanas a la Casa Blanca aseguran que Rubio posee un carisma natural que podría convertirlo en un competidor formidable si decide entrar a la contienda.
En una entrevista para un pódcast realizada el pasado junio, Trump afirmó que observa atentamente tanto a Vance como a Rubio y que suele estudiarlos "cuando están juntos".
La carrera presidencial de 2028 comenzará realmente el día después de las elecciones de mitad de mandato.
A partir de entonces, Rubio tendrá que decidir si toma en serio la posibilidad de buscar la presidencia.
Sus asesores reconocen en privado que probablemente deberá tomar una decisión definitiva a más tardar durante el próximo verano.
Mientras tanto, seguirá haciendo lo que mejor sabe hacer: mantener sus cartas ocultas.
Una de las personas más cercanas a él me dijo recientemente:
"Nadie sabe qué va a hacer, salvo el propio Marco."
Y yo le creo.
Después de todo, estamos hablando de un hombre que apenas tiene 55 años.
El tiempo, sin duda, sigue jugando a su favor.

