Armando y sus amigos
Cosas de las que hay que hablar...
Por Armando Guzmán
La Casa Blanca insiste en que no busca “una guerra” en América Latina. El Pentágono asegura que solo quiere “proteger al pueblo estadounidense”. Y los gobiernos aliados repiten que todo se trata de “cooperación hemisférica”. Pero detrás de esa retórica diplomática hay un hecho imposible de ignorar: el lobo ya cruzó el mar y está oliendo la tierra.
Cuando los lobos huelen la tierra, generalmente están recopilando información química vital sobre su entorno, sobre otros animales y hasta sobre los miembros de su propia manada. Los lobos huelen la tierra antes de atacar. Esta simbología nos sirve para informarles que las acciones de Tierra contra cárteles sudamericanos están cada día más cerca.
“Ojo”... Durante meses, Estados Unidos ha operado en silencio una campaña militar que comenzó en el océano Pacífico, pero que ahora apunta directamente al territorio continental de las Américas. Lo que empezó como interdicción marítima está evolucionando hacia operaciones terrestres contra los cárteles, un paso que Washington ya no oculta y que varios países de la región han aceptado —algunos voluntariamente, otros por presión.
La fase marítima: el preludio
La Operación “Southern Spear”- “Lanza sureña”,--- marcó el inicio del nuevo enfoque militar del gobierno de Donald Trump.
Ya se cumplió un año desde que el 2 de septiembre del 2025, en aguas del Caribe, los militares estadounidenses hundieran la primera narcolancha. Desde entonces, el Comando Sur ha hundido embarcaciones, destruido estaciones de reabastecimiento y cortado rutas oceánicas que los cárteles usaban como autopistas invisibles.
Pero esa fase ya cumplió su función: desgastar, desorientar y obligar a los grupos criminales a replegarse hacia tierra firme.
Y ahí es donde ahora el Pentágono quiere entrar.
La señal política: “muy pronto”
El presidente Trump lo ha dicho y lo ha repetido sin rodeos: “Podríamos comenzar a atacar a los narcotraficantes en tierra firme, muy pronto.”
No fue un comentario improvisado. No, para nada, fue un aviso.
Un mensaje para los cárteles, para los gobiernos latinoamericanos y para el Congreso estadounidense, que —hasta ahora— “OJO”-- no ha bloqueado ni una sola de estas operaciones.
La doctrina que habilita el siguiente paso
Washington ya clasifica a los cárteles como narcoterroristas. Esa etiqueta no es simbólica: es un marco legal que permite acciones militares contra organizaciones consideradas amenazas transnacionales, incluso fuera de zonas de guerra tradicionales.
Es el mismo modelo que se usó contra Al Qaeda e ISIS. Y abre la puerta a:
Ataques con drones en zonas rurales;
Operaciones de Fuerzas Especiales sin autorización explícita del país anfitrión;
Eliminación de objetivos de alto valor sin captura previa.
Mientras, la maquinaria legal ya está encendida.
La expansión silenciosa: bases, radares y "botas" en tierra
Mientras la atención mediática se concentra en los barcos hundidos, Estados Unidos ha movido piezas clave en tierra:
Ecuador: Boinas Verdes entrenando unidades locales en interdicción terrestre avanzada.
Colombia: reactivación de instalaciones militares y despliegue de inteligencia de señales, con personal estadounidense.
Guatemala y Honduras: radares TPS-80 y TPS-77 capaces de detectar movimiento terrestre, con personal estadounidense.
No son preparativos. Son pre-posicionamientos.
La Coalición de las Américas: el paraguas regional
Washington creó una alianza hemisférica para compartir inteligencia y coordinar operaciones. Ecuador y Colombia ya están dentro. México, notablemente, sigue fuera.
Para los mexicanos:
La ausencia mexicana, no detiene nada. Solo significa que Estados Unidos puede operar con aliados… o solo. Incluso en suelo mexicano, aunque eso no está programado... aún.
El patrón de escalamiento
El Pentágono sigue un libreto conocido son varios pasos, y siempre han coincidido:
1. Primero: Interdicción marítima.
2. Segundo: Destrucción de infraestructura y de logística del enemigo.
3. Tercero: Operaciones militares conjuntas con sus aliados.
4. El cuarto incluye: Acciones de Fuerzas Especiales en tierra.
El quinto son :Ataques directos a líderes y campamentos. Donde quiera que se encuentren.
Hoy estamos entre el punto 3 y 4. El siguiente paso ya está escrito.
Conclusión: el lobo ya está dentro del corral
Los ataques terrestres no son una especulación. Son la fase dos de una campaña que ya está en marcha. Estados Unidos ha colocado tropas, radares, bases, inteligencia y alianzas donde las necesita. El discurso diplomático es solo la envoltura.
La realidad es más simple y más cruda:
El lobo ya está oliendo la tierra. Y cuando el lobo huele, muerde.
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