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El lobo, el lobo… ya dejó de ser una amenaza. El lobo ya empezó a operar.

por Armando Guzmán
31-08-2026

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Cosas de las que hay que hablar...

Por Armando Guzmán


Esta semana marca un aniversario que Washington preferiría que pasara desapercibido. Porque hace un año comenzó la primera campaña militar estadounidense en décadas en América Latina. El presidente Donald Trump no quiere más discursos, ni advertencias, ni siquiera ultimátums o ejercicios militares.

 

Se acabaron los simulacros. Estados Unidos está por lanzar una campaña militar real, con muertos reales, y con consecuencias que nadie puede medir.  Por qué recuerden ustedes que las acciones militares adquieren vida propia y esto las hace simplemente imposibles de medir. 


El primer aniversario al que nos referimos al inicio será esta semana.

 

El 2 de septiembre del 2025, un misil estadounidense impactó una lancha rápida en el Caribe. A bordo iban 11 personas acurrucadas saliendo de Venezuela. Nueve murieron en el primer ataque. Dos quedaron vivos, aferrados a los restos. Cuarenta y cinco minutos después otro misil los remató.


Ese fue el inicio. Y desde entonces, el Pentágono ha estado operando en silencio, con una lógica que ya no es de interdicción, sino de aniquilación.

 

Hasta la mañana del 31 de agosto del 2026, cuando esta columna se escribió, Estados Unidos había hundido ya 69 lanchas en el Caribe y el Pacífico oriental. En esas operaciones han muerto 227 personas. Ninguna identificada. Ninguna con proceso judicial. Ninguna con evidencia pública de estar traficando droga en ese momento.


Pero la maquinaria ya está encendida. Y ahora viene lo que realmente preocupa: la expansión a tierra firme de las operaciones militares de Estados Unidos y la consecuente destrucción de blancos en tierra.  Operaciones similares a la que ya ocurren con las lanchas rápidas en el Caribe y en el Pacífico

 

Las dos preguntas más importantes, que siguen el día de hoy, son: 

 

¿En donde empezaran? y ¿cuánto tiempo durará el lobo, aullando y mordiendo? 



La nueva guerra de Washington-- sin juicios, sin nombres, sin frenos:


Estados Unidos cambió su forma de enfrentar el narcotráfico continental. Lo hizo sin anunciarlo, sin debate público, sin aprobación del Congreso; y lo hizo bajo una arquitectura legal que en Washington defienden con uñas y dientes, pero que en el resto del mundo provoca escalofríos.


El Departamento de Justicia y el Pentágono justifican estas operaciones letales con tres pilares:

 

  • Legítima defensa colectiva — Un memorándum de la Oficina de Asesoría Legal que asegura que EE. UU., actúa bajo el Artículo 51 de la ONU. Según Washington, el narcoterrorismo es una agresión continental que autoriza el uso de fuerza letal en aguas internacionales.

 

  • Derecho de los Conflictos Armados — Al catalogar a los carteles como Organizaciones Terroristas Extranjeras, el gobierno estadounidense declaró que vivimos un “conflicto armado de expansión internacional”. Bajo esa premisa, se aplican leyes de guerra: Consecuentemente matar combatientes es legal.

 

  • Tratados bilaterales — En países como Colombia, y Ecuador ahora ya existen acuerdos que permiten operaciones conjuntas de inteligencia y acción táctica. Con fuerzas estadounidenses y fuerzas del país anfitrión.


El resultado es brutal: Porque los carteles no tienen defensa legal. Y ahora son muchos más los carteles y las organizaciones criminales que han surgido. 

 

El Departamento de Defensa al igual que el Departamento de Estado han señalado a nueve distintos carteles, como los que controlan, del lado mexicano, el paso y el gobierno de toda la franja fronteriza entre EE. UU. y México.  Era solo cuestión de tiempo para que Washington demandara que los quiten de ahí, a cualquier precio.

Lo anterior explica porque antes del regreso de Trump a la Casa Blanca, había cuatro carteles designados como terroristas; Hoy ese número creció a 24.


¿Por qué estas acciones militares estadounidenses son un peligro directo para México?


Porque lo que empezó en el mar va a bajar a tierra. Y cuando eso ocurra, el margen de error mortal crecerá. En esta guerra, solo un bando viste uniformes, y en situaciones no similares con armas, y con armamento todo puede pasar.

 

La gente evaporada en el mar, ni siquiera se dio cuenta de cuando la hicieron humo.  

 

Los carteles no tienen satélites, no tienen drones, ni misiles crucero. No tienen en donde esconderse porqué en una operación contra ellos, en Langley, la base de la CIA y en el Pentágono estarán viendo en imágenes generadas en satélites el momento de su evaporación.  Los “combatientes” ni se darán cuenta de qué les ocurrió.


En aguas internacionales, la comunidad global insiste en que las lanchas sospechosas debieron ser detenidas, no destruidas.

 Ahora, ¿usted cree que alguien va a exigir debido proceso cuando los ataques sean contra los carteles en tierra? 

 

¿Quizás haya reclamos cuando los misiles caigan cerca de familias, vecinos, trabajadores, o cualquiera que tenga la mala suerte de estar cerca?

 

Pero al igual que los lancheros, nadie se molestará en probar si los muertos eran narcos, o pescadores.


El lobo ya llegó

 

Muchos expertos en Washington ya lo dicen sin rodeos: “Esta campaña va a incluir ataques terrestres contra los carteles.”


Doctrina Donroe: La nueva política de Washington para el continente:


La Casa Blanca bautizó esta estrategia como Doctrina Donroe. Es la nueva brújula militar de Estados Unidos para América Latina:  El convertir la lucha contra el narcotráfico en prioridad de seguridad nacional y expandir la influencia estadounidense envisionada por Donald Trump por todo el hemisferio.

 

Primero crearon la Fuerza Conjunta de Acción Lanza del Sur. Hoy ya eso evolucionó a algo mucho más grande: la Fuerza Conjunta de Acción del Hemisferio Occidental.


Cinco países se sumaron: Ecuador, Jamaica, Honduras, Guatemala y Colombia. Todos (con la excepción de un acuerdo no definido con Guatemala) autorizando operaciones militares conjuntas en sus territorios.


México no fue invitado. Pero eso no significa que esté fuera del tablero. Al contrario; está en el centro del mapa.


El brazo armado del Comando Sur:


El general Francis Donovan, responsable de esta nueva fuerza, lo dijo claro: La nueva Doctrina Donroe, y la Fuerza Conjunta de Acción del Hemisferio Occidental. JTF‑WHEM será, “el brazo de acción” del Comando Sur. 

 

Su misión: imponer “fricción sistémica total” contra cualquier amenaza que perciba en el continente.


Cualquier amenaza. Incluidos los carteles. Incluidas sus redes. Incluidos quienes estén cerca.


Esto ya no es un proyecto. Es una operación en marcha.


La semana pasada, el Comando Sur reportó un nuevo ataque en el Pacífico Oriental: otra narcolancha destruida, dos ocupantes evaporados. 

Anótela usted en el registro, porque fue la primera operación oficial de la nueva Fuerza Conjunta.


El lobo, el lobo… ya dejó de ser una amenaza.  El lobo ya está aquí y ya empezó a morder.