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El Estadio Banorte queda oficialmente en manos de FIFA y comienza la recta final rumbo al Mundial 2026

por Gamboa C. Alejandro
15-05-2026

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El futbol mexicano despidió, al menos de manera temporal, uno de sus escenarios más emblemáticos. El partido entre Cruz Azul y Chivas de Guadalajara, correspondiente a la semifinal de ida del Clausura 2026, no solo dejó tensión en la cancha. También marcó el cierre operativo del ahora Estadio Banorte como sede de la Liga MX antes de su entrega oficial a la FIFA.

A partir de este momento, el inmueble entra en control operativo del organismo internacional para completar la última fase de adecuaciones rumbo a la Copa Mundial de la FIFA 2026, donde durante la competencia adoptará el nombre de Estadio Ciudad de México.

La cuenta regresiva ya comenzó para un recinto que hará historia mundial. Con la Copa de 2026, el estadio capitalino se convertirá en el primer inmueble del planeta en albergar partidos de tres Copas del Mundo, luego de haber sido sede en 1970 y 1986, torneos que coronaron a figuras como Pelé y Diego Maradona.

Durante los últimos 18 meses, el estadio atravesó una de las transformaciones más profundas de su historia.

Entre las modificaciones más relevantes destaca la renovación integral del terreno de juego, ahora equipado con un sistema híbrido de césped natural reforzado con tecnología especializada de succión de agua e inyección de aire, diseñada para optimizar drenaje, oxigenación y rendimiento deportivo.

La experiencia del espectador también fue rediseñada. El proyecto incorporó más de 12 mil metros cuadrados en nuevas áreas hospitality, zonas premium y espacios de convivencia.

En el apartado tecnológico, el inmueble contará con:

  • Más de 300 bocinas nuevas distribuidas en todo el estadio.
  • Dos pantallas gigantes de nueva generación.
  • Más de 2 mil metros cuadrados de pantallas LED interiores y exteriores.
  • Una red de conectividad soportada por 40 kilómetros de fibra óptica.
  • Más de mil puntos de acceso WiFi, con internet gratuito para los asistentes.

Además de los cambios dentro del estadio, continúan obras de movilidad, iluminación y seguridad en la zona de Santa Úrsula Coapa, donde autoridades capitalinas preparan corredores peatonales, accesos seguros y mejoras urbanas para recibir a miles de visitantes nacionales e internacionales.

Con la entrega formal del inmueble, el futbol mexicano se despide momentáneamente de uno de sus templos más simbólicos. Ahora, el control pasa completamente a FIFA, que afinará los últimos detalles antes del silbatazo inaugural del 11 de junio de 2026, cuando el estadio vuelva a abrir sus puertas… esta vez, para entrar definitivamente en la historia del futbol mundial.