La estabilidad en los banquillos de la NFL ya no es lo que era. En una liga donde propietarios, patrocinadores y aficionados exigen resultados inmediatos, la paciencia se ha convertido en un recurso escaso. Atrás quedaron las épocas de proyectos de largo plazo encabezados por leyendas como Don Shula, Tom Landry, Chuck Noll o Bill Walsh, quienes permanecieron décadas al frente de sus franquicias.
Hoy, el promedio de permanencia de un entrenador en jefe ronda apenas entre tres y cuatro años. La muestra es clara: la campaña 2026 arrancará con 10 nuevos head coaches, una cifra récord en la historia de la liga. En ese contexto, varios estrategas comienzan el año sabiendo que otra temporada sin playoffs podría costarles el puesto. Uno de los nombres que más presión enfrenta es Zac Taylor, líder de los Cincinnati Bengals desde 2019. Taylor fue quien impulsó la selección de Joe Burrow con el primer pick del Draft 2020 y llevó a la franquicia al Super Bowl en la temporada 2021. Sin embargo, desde aquella derrota ante Los Angeles Rams, el proyecto perdió fuerza. Cincinnati quedó fuera de playoffs en 2023 y 2024 con marca de 9-8, y en 2025 el desplome fue evidente con registro de 6-11. La defensiva terminó entre las peores de la liga, permitiendo 29 puntos por partido, y una nueva ausencia en postemporada podría marcar el final de la era Taylor.
Otro caso bajo lupa es el de Shane Steichen con los Indianapolis Colts. Contratado en 2023 tras su éxito como coordinador ofensivo de los Philadelphia Eagles, Steichen llegó con la misión de desarrollar al joven quarterback Anthony Richardson. El experimento no terminó de despegar y el equipo ha sobrevivido con nombres como Gardner Minshew y posteriormente Daniel Jones. Aunque la ofensiva ha mostrado evolución apoyada en el corredor Jonathan Taylor, Indianapolis acumula dos temporadas consecutivas con récord de 8-9. Un tercer fracaso podría cerrar el proyecto antes de tiempo.
En Tampa Bay, Todd Bowles también inicia el año con margen mínimo. Bowles, quien fue coordinador defensivo campeón con los Tampa Bay Buccaneers en el Super Bowl LV, tomó el control total del equipo en 2022 tras la salida de Bruce Arians. Aunque logró mantener competitiva a la franquicia, en cuatro campañas no ha conseguido superar la ronda divisional. Con un quarterback consolidado como Baker Mayfield, las críticas apuntan a la falta de explosividad ofensiva. Otra eliminación temprana podría llevar a la directiva a buscar un perfil más ofensivo.
El caso más delicado parece ser el de Aaron Glenn con los New York Jets. Glenn llegó al equipo tras destacar como coordinador defensivo de Detroit, pero su primer año fue desastroso. Los Jets comenzaron con siete derrotas consecutivas y terminaron la campaña con apenas tres victorias, un resultado que sorprendió incluso porque la organización decidió mantenerlo en el cargo. Para 2026 apostarán por el veterano Geno Smith, aunque las casas de apuestas ya colocan a Glenn como el favorito para convertirse en el primer entrenador despedido de la temporada.
En una NFL donde ganar dejó de ser una meta a mediano plazo y se convirtió en obligación inmediata, estos cuatro entrenadores saben que la temporada 2026 podría definir no solo su futuro, sino también el rumbo de sus respectivas franquicias.

