YouTubers sacuden Hollywood y devuelven a los jóvenes a las salas de cine
Durante años, la industria cinematográfica consideró a YouTube y las plataformas digitales como competidores directos de las salas de cine. Este fin de semana ocurrió algo que podría cambiar esa narrativa: dos jóvenes creadores surgidos de internet desplazaron a una de las franquicias más poderosas de Hollywood y demostraron que las nuevas generaciones aún están dispuestas a llenar los cines cuando encuentran historias que sienten propias.
La gran sorpresa fue Backrooms, película de terror dirigida por el estadounidense Kane Parsons, un creador de contenido de apenas 20 años que construyó su reputación en YouTube produciendo cortometrajes inspirados en una popular leyenda urbana digital. La cinta recaudó 81.4 millones de dólares en su primer fin de semana en Estados Unidos y Canadá, una cifra extraordinaria para una producción cuyo presupuesto fue de apenas 10 millones de dólares.
El fenómeno fue aún más llamativo porque ocurrió mientras The Mandalorian and Grogu, la nueva apuesta de Star Wars, sufría una caída cercana al 70 por ciento respecto a su estreno.
Del internet a la taquilla mundial
La historia de Backrooms comenzó como una creepypasta, una de esas narraciones virales que circulan en foros y redes sociales. Parsons tomó ese universo de pasillos interminables y espacios inquietantes para crear una serie de videos que acumularon millones de reproducciones en internet.
El éxito llamó la atención de productores como James Wan y Shawn Levy, quienes impulsaron la adaptación cinematográfica con actores de prestigio como Chiwetel Ejiofor y Renate Reinsve.
El resultado fue inmediato. Sumando la taquilla internacional, la película ya supera los 118 millones de dólares y se convirtió en el estreno más exitoso en la historia de A24, estudio responsable de títulos como Everything Everywhere All at Once, The Whale y Civil War.
Obsession confirma la tendencia
El caso de Obsession refuerza la idea de que algo está cambiando en el mercado cinematográfico.
Dirigida por Curry Barker, otro creador nacido en YouTube, la película tuvo un costo inferior a un millón de dólares y ya acumula más de 104 millones de dólares en taquilla norteamericana.
A diferencia de los estrenos tradicionales, que suelen desplomarse después de su primer fin de semana, Obsession aumentó 10 por ciento su recaudación durante su tercera semana en cartelera, una señal poco común en la industria actual.
La Generación Z marca la diferencia
Los datos de audiencia ayudan a explicar el fenómeno.
Según las encuestas realizadas a la salida de las funciones de Backrooms, el 86 por ciento de los espectadores tenía menos de 35 años. Más de la mitad no superaba los 25 años y casi la mitad era menor de 21.
Se trata de un público que creció consumiendo contenido en YouTube, Twitch, TikTok y redes sociales, y que ahora está dispuesto a seguir a sus creadores favoritos hasta las salas de cine.
Más que una victoria individual para Parsons o Barker, el fenómeno parece confirmar una transformación profunda en la industria del entretenimiento: los nuevos referentes culturales ya no nacen necesariamente en estudios cinematográficos o cadenas de televisión, sino en plataformas digitales donde construyen comunidades leales durante años.
Una señal para Hollywood
Durante mucho tiempo, los grandes estudios apostaron por franquicias multimillonarias y propiedades intelectuales consolidadas como fórmula segura para atraer espectadores.
El éxito simultáneo de Backrooms y Obsession sugiere que el público más joven está buscando algo distinto: historias cercanas a su universo digital, contadas por creadores con los que ya existe una relación previa de confianza.
Para Hollywood, la lección parece clara. El futuro de las salas de cine podría no depender únicamente de superhéroes, secuelas o sagas galácticas, sino también de una generación de cineastas que aprendió a contar historias frente a una cámara web antes de llegar a un estudio de cine.
Con información de agencias internacionales.

