Por Armando Guzmán
Vea usted con atención a su alrededor. ¿Cuánto de su entorno inmediato, de su vida diaria, ya está siendo transformado por la inteligencia artificial? Es hora de reconocer que nuestras vidas —en Estados Unidos, en México y en el mundo— están cambiando aceleradamente.
Seguramente la inteligencia artificial ya empezó a afectarlo a usted y a su empleo. La pregunta es si esa afectación ha sido positiva. Atención: aún hay tiempo para moldearla y convertirla en un beneficio. Hoy debemos —necesitamos— hacer de la inteligencia artificial un aliado.
Ahora pregúntese si México está preparado para una “soberanía de cómputo”, o si este es un poder que el país todavía o no ve, o no detecta.
Déjeme contarle brevemente cómo Arabia Saudita se subió al camión de la mayor transformación del trabajo y del dinero en este planeta. México requiere urgentemente una estrategia similar para enfrentar el nuevo dominio de la inteligencia artificial.
Vayamos al principio, con Elon Musk
Todo esto surgió hace meses, en noviembre de 2025, en Arabia Saudita, durante su Foro de Negocios con Estados Unidos. Los saudíes quieren usar su enorme capacidad financiera para convertirse en el nuevo centro mundial del desarrollo de la inteligencia artificial. Buscan ser parte de la transformación global mediante el uso de IA y robótica.
De acuerdo con esa visión del futuro, la inteligencia artificial transformará el empleo tan rápido que, en un horizonte relativamente corto, muchos trabajos dejarán de ser necesarios y mucho del trabajo humano podría volverse “opcional”.
Hay que considerar que la IA apenas está en su desarrollo inicial. Nuestra imaginación se queda corta frente al avance que la IA adquirirá con el tiempo.
Su aceleración está ocurriendo mucho más rápido de lo que gobiernos y empresas anticipan. Por eso Musk advierte: “... La transición será disruptiva”.
Obviamente, esta predicción es un llamado de atención. Musk habla de la transformación del trabajo y del empleo.
En este momento, es crucial considerar qué debemos hacer para ser usuarios útiles y responsables de la inteligencia artificial. La idea es volvernos usuarios de esta nueva capacidad, en lugar de convertirnos en víctimas de la pérdida de empleos que acompaña el vaticinio de Musk.
En los próximos 15 o 20 años, el trabajo será opcional
• Musk y los nuevos jerarcas de la tecnología aseguran que pronto la automatización cubrirá todas nuestras necesidades y que el trabajo pasará a ser una actividad recreativa, similar a practicar un deporte.
• En ese nuevo mundo, Musk anticipa que el dinero perderá sentido y que, en una era donde la IA hará nuestro trabajo, tendremos “abundancia masiva”, donde la riqueza material será tan accesible que las monedas dejarán de ser relevantes.
• Atención: hay áreas específicas donde las predicciones de Musk ya se están haciendo realidad. Hoy la IA supera diariamente la programación digital tradicional. En lugar de escribir código, los humanos definen objetivos y la IA genera el sistema en tiempo real.
La superinteligencia de la IA para 2031
Musk afirma que la inteligencia digital superará la capacidad cognitiva combinada de toda la humanidad en aproximadamente cinco años.
Robots humanoides: el nuevo centro del mundo laboral
La visión de Musk es que la presencia de miles y millones de robots humanoides crecerá paulatinamente. Estarán integrados en la sociedad y en nuestra vida diaria. “Ojo”- Tesla ya reestructuró su producción masiva para fabricar esos robots.
En el futuro, cada hogar del primer mundo tendrá un robot incansable haciendo las tareas que los humanos no queremos o no podemos hacer. Eso permitiría un “universal high income”, un alto ingreso universal. Ahí es donde el dinero podría volverse irrelevante.
Este escenario podría llegar en 10 a 20 años. Pero el desarrollo de la IA es exponencial, por lo que los cambios en el empleo serán mucho más rápidos de lo que los gobiernos esperan.
Hay analistas que incluso creen que el impacto laboral podría sentirse antes del 2030.
Hay que analizar el impacto laboral
Lo que está en juego no es la destrucción del trabajo, sino su transformación.
El destino es hacernos más productivos que nunca. Con la inteligencia artificial; El radiólogo analizará más estudios; el abogado revisará más contratos; el periodista procesará más información.
Desafortunadamente, la automatización de tareas rutinarias es lo primero en la línea de eliminación: empleos administrativos, manufactura repetitiva, logística básica, atención al cliente y parte de los servicios financieros.
Habrá también un desplazamiento hacia tareas de juicio y creatividad. Jensen Huang, CEO de NVIDIA, insiste en que la IA no elimina al profesional: lo vuelve más productivo.
¿Por qué importa tanto el mensaje de Arabia Saudita?
Los saudíes trabajan ya para convertirse en un centro global de infraestructura de IA. Ellos anticipan que eso tendrá implicaciones geopolíticas: “El poder ya no será solo militar, sino computacional”. Quien domine ese universo dominará el mundo.
Por eso Nvidia y Amazon Web Services colaboran estrechamente para impulsar la IA a escala global. AWS proporciona la potencia de cómputo en la nube; Nvidia aporta hardware y software especializado, creando supercomputadoras y millones de chips avanzados para entrenar modelos de IA.
Implicaciones para México
México tiene un modelo exportador basado en mano de obra barata, no en tecnología, esto necesita cambiar.
Con el Nearshoring, México se benefició del traslado de plantas desde Asia hacia Norteamérica. Pero si EE. UU. automatiza más rápido, parte del Nearshoring puede convertirse en Robot-shoring”: plantas altamente robotizadas con menos empleo humano. México estaría compitiendo con robots, ya no con China.
Dependencia tecnológica
Nuestro problema en México es que dependemos de nubes y chips controlados por empresas estadounidenses. No existe una estrategia clara de soberanía de cómputo comparable a la saudí. Nuestro gran riesgo es quedar eternamente como “usuarios”, no como productores.
Si México no desarrolla centros de datos, talento en IA y políticas industriales, se convertirá en consumidor de IA diseñada en otros países, con poca capacidad de decisión sobre estándares, ética y prioridades.
Mercado laboral y tensión social
En el nuevo mundo dominado por IA, los empleos más vulnerables están en la manufactura, los servicios y los ‘call centers’. Con IA, la logística y parte del sector público deberán automatizarse.
México tiene un Estado con poco margen fiscal. A diferencia del escenario de Musk del “universal high income”, o ingreso universal alto, en México tenemos una base fiscal limitada y una enorme economía informal. Nuestra capacidad de financiar redes de protección es mucho menor.
Por eso, lo que debemos prevenir es que, en este nuevo mundo, los mexicanos experimentemos mayor desigualdad. Eso generaría mayor presión migratoria hacia EE. UU. El otro gran riesgo es el crecimiento de economías ilícitas donde la IA también se convierta en herramienta del crimen organizado, el ciber fraude y la desinformación.
Implicaciones para la relación México–EE. UU.
Es urgente pasar del T-MEC al “T-MEC de datos y chips”. En las revisiones anuales del Acuerdo Comercial, debemos buscar trabajar no solo en autopartes y aguacates, sino en centros de datos, cables de fibra, talento en IA y normas de uso de algoritmos.
Otra vez tenemos frente una oportunidad única.
A mediados de 2026, aún estamos a tiempo de posicionarnos como plataforma de talento en IA en español, con ‘Hubs’ o Centrales de cómputo y regulación inteligente. México necesita convertirse nuevamente en socio estratégico de EE. UU., ya no solo en su proveedor de mano de obra barata.
Conclusión
México tiene capacidad para transformarse con la inteligencia artificial. Estamos a tiempo de comparar la estrategia saudí no solo en IA, sino en robótica y desarrollo tecnológico, pero necesitamos una nueva estrategia mexicana. Renunciar a subirnos a ese camión es la diferencia entre un futuro de abundancia como el saudí o una posible transición caótica de contexto mexicano.

