Por Armando Guzmán
El estrecho de Ormuz es apenas la punta del iceberg. Sin que sea una exageración, Estados Unidos se encuentra en uno de los mayores aprietos de su historia moderna. Y la única manera de salir de él es que el presidente Donald Trump declare una victoria artificial en Irán y se retire de esta guerra en la que Israel lo metió. Todo esto necesita hacerse antes de que este enfrentamiento destruya la economía mundial.
Y ahora para acabarla... Donald Trump se pelea con el Papa León XIV y esto le causa el rechazo de más de 700 millones de Católicos estadounidenses. la fe Católica es hoy la más extendida por Estados Unidos, que algún día y fue una nación en donde las diferentes fes protestantes eran las que más feligreses tenían.
Donald Trump se metió en una guerra para la que nunca planeo ni como entrar, ni como salirse. La consecuencia de esta aventura es que Donald Trump nos está mordiendo en el bolsillo a todos.
En cuanto a la guerra no hay que olvidarnos que Israel es el otro participante y ahora la realidad es que Israel va a tener que influir en la situación y en la decisión final, de cómo terminar con el conflicto, algo que hasta hoy no parece dispuesto a hacer.
Recuerden ustedes que, para los israelíes, nulificar la fuerza ofensiva de Irán es una cuestión existencial. Por lo tanto, no es del interés de Israel ni de su gobierno que la guerra en Irán se acabe, y menos que Estados Unidos se retire de esta guerra con sus barcos, sus cañones, sus aviones y sus soldados.
Esa es la razón por la cual Benjamín Netanyahu necesita seguir atacando a Hezbolá en el Líbano. A Israel, otra vez, no le conviene que Trump encuentre una salida digna a esta situación.
Hoy, a la mitad de abril, las dos grandes incógnitas son si Estados Unidos —con menos amigos en el mundo que jamás en su historia— puede ya ponerle fin a esta guerra en la que fue metido por la falta de visión de su presidente. La otra gran pregunta es si la desesperación de Trump llegará a tal punto que esté dispuesto a presionar a Netanyahu de manera contundente para lograr que deje de atacar a Hezbolá en el Líbano.
Hasta que una de estas cosas suceda, esta situación no avanzará hacia ninguna parte.
¿En dónde estamos en la guerra con Irán?
Hay que recordar que esta guerra involucra varios frentes en Medio Oriente, con especial concentración en el comercio de petróleo que circula por el golfo Pérsico con salida en el estrecho de Ormuz. Este es hoy, sin duda, el punto más crítico del conflicto.
Irán, desafiando el enorme poder bélico de Estados Unidos, se rió en su cara y cerró o restringió el paso por esta vía marítima, que es estratégica para el mundo entero porque por ahí circula casi una quinta parte del petróleo mundial.
Estados Unidos tuvo que responder asentando un bloqueo naval en Ormuz. En una acción que en todos los rincones de este planeta se considera un acto de guerra, está interceptando barcos que entren o salgan de puertos iraníes para impedir que el petróleo —que representa la línea de vida económica de Irán— continúe produciendo dinero.
Israel y el Golfo Pérsico
Irán ha lanzado misiles y drones contra ciudades israelíes como Tel Aviv y Eilat. También ha atacado bases militares estadounidenses en Arabia Saudita, Kuwait y Bahréin.
Los iraníes, sin tener el enorme poder bélico estadounidense, le pegaron a Trump y le sacaron sangre de la nariz. De las 13 bases militares que Estados Unidos tiene en Medio Oriente, 13 han sido dañadas al punto de quedar inutilizadas, y pasará tiempo antes de que puedan ser reconstruidas.Líbano y Yemen
Israel sigue combatiendo a Hezbolá, el grupo terrorista más extendido en el mundo, que ha sido mantenido, sostenido y reforzado por Irán en el sur del Líbano.
Irán también ha mantenido a los hutíes en Yemen, piratas que en el mar Rojo han lanzado misiles en apoyo a Irán.Regiones fronterizas como
Beluchistán, en Pakistán
Aunque no es un frente militar directo, la región sufre impactos económicos severos por su dependencia del comercio con Irán.
¿Qué posibilidades tiene el presidente Trump de “salirse” del conflicto sin causar más daño económico?
Es difícil predecir lo que puede ser el peor polvorín en la historia reciente de Medio Oriente. Si esto se resuelve mediante conversaciones y se reinstaura el cese al fuego que Estados Unidos e Irán abandonaron el lunes 13 de abril, entonces podría disminuir mucho la preocupación del mundo entero.
Tome usted en cuenta que los aliados de Occidente en Oriente —Japón, Corea del Sur, Filipinas y hasta China— siguen dependiendo del petróleo iraní que sale del golfo Pérsico.
A eso se debe que la economía mundial esté bajo presión
El cierre o bloqueo del estrecho de Ormuz ha elevado los precios del petróleo a niveles muy altos, por encima de los 100 dólares por barril. Esta guerra podría llevar el precio a 150 dólares por barril o más; nadie lo sabe. Todo depende de si las vías pacíficas para terminar el conflicto resultan en algo concreto.
El gobierno de Pakistán, que actuó como mediador en las pláticas de paz entre Estados Unidos e Irán, sigue buscando que haya alguna solución pronto.
La falta de certeza es lo que está impulsando una inflación global que nadie anticipaba. La gente en Estados Unidos está harta de pagar más por todo, y el destino político de Donald Trump y de su Partido Republicano empeora con cada día que pasa.
Ahora el presidente Donald Trump afirma que Irán quiere negociar
Trump ha dicho que Irán “ha llamado” buscando un acuerdo. Sin embargo, Irán ha negado esa afirmación públicamente. ¿A quién creerle? La única realidad es que el bloqueo naval aumenta el riesgo económico. La decisión de bloquear todos los puertos iraníes incrementa la tensión y afecta directamente el comercio global de energía. Y lo que es peor, cualquier retirada abrupta podría ser interpretada como una concesión, mientras que mantener el bloqueo prolonga la presión sobre los mercados.
Mientras el estrecho de Ormuz siga cerrado o bloqueado, el daño económico global continuará. Y hoy, igual que al inicio de este conflicto, un acuerdo diplomático sería la única vía clara para reducir la tensión y estabilizar los mercados, pero las negociaciones han sido frágiles y contradictorias.
Mientras eso no ocurra, la presión económica seguirá
Increíblemente, aún hoy los israelíes están haciendo todo lo posible para impedir que Estados Unidos ponga fin a la guerra, y Donald Trump, como desde el principio, sigue cambiando de opinión cada día acerca de qué será lo siguiente que hará para salirse de este pantano en el que se atascó.

