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Más allá de la aprobación: los otros datos

por Francisco Abundis
01-09-2021

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Aprobar o no la gestión del Presidente dice mucho en si mismo, pero siempre se requiere de un análisis más detallado. La aprobación presidencial es un indicador complejo que concentra diversas opiniones. Decir que el Presidente López Obrador esta bien evaluado es ya un lugar común. Lo relevante es intentar explicar el porqué. 

Es preciso recordar que el porcentaje de aprobación depende mucho del método con el que se mida. Las mediciones telefónicas o por internet no consideran a los sectores de menos ingresos, de menos escolaridad o rurales. Solo las mediciones realizadas cara a cara en vivienda pueden representar al conjunto de la población. En consecuencia todas las mediciones que no se realizaron en vivienda subestiman la aprobación del Presidente. El número se debe desagregar o comparar con otros indicadores. Estos indicadores pueden ayudarnos mucho a entender de qué se compone la aprobación. Podríamos afirmar que hay un patrón común en cada administración. Al principio la aprobación esta compuesta más de expectativas, y conforme transcurre la administración empieza a ser de resultados.


Las razones de la aprobación le dan contenido al número. La mayor parte de los que aprueban al presidente López Obrador consideran que “apoya a los que menos tiene”. Es muy revelador que más allá de los datos del INEGI o de Coneval la población considere éste como uno de los mayores logros. Así lo consideran cuatro de cada diez encuestados que lo aprueban. Este dato no ha cambiado de manera sustancial respecto a mediciones anteriores, incluso ha ido en aumento. 


En la parte negativa de la evaluación se considera que “no sabe gobernar” o “no cumple con sus promesas” como las dos razones principales. Entre estas razones es importante destacar que el retiro de apoyos pasa a tener un lugar relevante. Es decir al igual que hay personas beneficiadas por los programas sociales, hay otras que han sido afectadas. Aunque en el balance el Presidente sale ganando. Una pregunta que siempre hay que realizar es si los ciudadanos están evaluando al Presidente, o a su gobierno o su gestión. A juzgar por los datos la ciudadanía está evaluando más a la persona que a su gestión. Es indicativo que la imagen del presidente en lo personal está por arriba de su gobierno o que cualquier área que se evalúe en lo particular. El dato no debería de sorprender, sin embargo no deja de ser revelador. La imagen del Presidente ha tenido muchos altibajos a lo largo del tiempo. La serie de Parametría tiene registro desde hace casi 20 años. Ello nos permite evaluar los momentos en los que el Presidente ha estado arriba o abajo. El momento en el que estuvo más abajo es la segunda mitad de 2006, después de la elección presidencial al no reconocer al Presidente Calderón y establecer un gobierno legitimo. Es evidente que ese fue su peor momento. A partir de esa etapa ha ido creciendo consistentemente. Se encuentra en uno de sus mejores momentos. La expectativa de resultados es otra forma de explicar la aprobación. Qué se espera del gobierno y cuánto tiempo le dan para dar resultados es un indicador de esperanza. A diferencia de gobiernos anteriores parece que el Presidente cuenta todavía con crédito en el tiempo. El ciudadano considera que no es momento de evaluarlo y que hace falta tiempo para observarlo (56 por ciento). Es revelador que tiene alguna similitud con el gobierno del ex presidente Vicente Fox. 


Respecto al antecesor es obvio que se percibe como un mejor gobierno. El parámetro o punto de referencia (el gobierno de Peña Nieto) es muy bajo. Si consideramos que el gobierno del ex presidente Peña Nieto ha sido de los peor evaluados en la historia, por lo menos desde que se tienen mediciones, no debe sorprender la evaluación del gobierno actual. La identidad partidista para sorpresa sigue siendo muy alta a favor de Morena (37 por ciento). No debería de sorprender tanto si consideramos que Morena obtuvo en 2021 sólo 3 puntos menos de preferencia respecto a la elección anterior. Frecuentemente se compara la preferencia de Morena respecto a la del Presidente. Si bien esta comparación no es precisa, no deja de ser un indicador del liderazgo presidencial. Su partido no ha perdido apoyo electoral de manera sustancial. 


Finalmente el tema obligado es el de revocación de mandato. Es evidente que hoy día la mayor parte de la población refrendaría el gobierno del Presidente. Así lo piensan siete de cada diez ciudadanos. En este indicador hay dos posibles explicaciones. Es evidente que hay un porcentaje que prefiere al Presidente de manera abierta, pero también hay otro grupo de ciudadanos que le teme a un cambio a la mitad del sexenio. 
En resumen el Presidente goza de cabal salud en lo personal como líder, pero no necesariamente su administración o su partido. Estos números pueden interpretarse como un indicador de gran capital político para el 2024. Pero a juzgar por nuestra propia historia electoral, esto no es garantía de nada: las preferencias cambian y el poder nunca se hereda.