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Hablemos sobre Colosio, Aburto y la Fabricación de la Verdad

por Kiky
03-04-2026

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El siglo pasado fue, por decirlo menos, una época convulsa y llena de situaciones que alteraron el curso de la historia. La primera y segunda guerra mundial, la guerra fría, la disolución de la URSS, el levantamiento del ejército Zapatista y pese a que México ha sido un país históricamente neutral, también es cierto que de manera interna se ha librado una lucha por el poder que se maneja como un tablero de ajedrez, por ello no es de extrañar que se hayan eliminado algunas piezas que resultaban notablemente incómodas.


“Yo veo un México con hambre y sed de justicia”, son parte de uno de los discursos más recordados en la historia del país, dicho por el entonces candidato a la presidencia, Luis Donaldo Colosio. Si bien, algunas voces señalan que su muerte fue lo que lo consolidó como un martir y que en realidad, poco o nada hubiera cambiado de llegar él a la presidencia, lo cierto es que dijo lo que pocos se atrevieron en su momento. Su discurso y voz resonaron en la esperanza de miles de mexicanos y es (muy probablemente) por ello, que se convirtió en un problema que debía ser eliminado. 


Al ritmo de la culebra, aquél fatídico 23 de marzo de 1994, esa voz se apagó y con ella, un momento convulso en la historia de México, dio cuenta de la imperante necesidad de justicia. De inmediato atraparon al culpable y más de treinta años después del acontecimiento, parece ser que Aburto no será perdonado… O esa es la historia oficial.


La tragedia no fue solamente la muerte de Colosio, eso de hecho fue la punta del iceberg; la tragedia comenzó después, bajo el yugo de la “justicia” y desde ese año 1994 hasta ahora pleno 2026 han surgido una serie de teorías que señalan a algunos personajes políticos, siendo la más resonada que Salinas mató a Colosio y puso a Zedillo para continuar con su política neoliberal. Más allá de su veracidad, estas versiones evidencian algo más profundo: la desconfianza estructural hacia las instituciones encargadas de impartir justicia.


En su carta del 3 de diciembre de 1995, destaca que lo señalan como culpable de varias situaciones y muertes en el país, aún cuando, según él, siempre buscó la paz y se mantuvo cercano al difunto candidato presidencial. Por otro lado, resulta cuando menos interesante, destacar que los cuatro fiscales del caso habían sido colocados por Salinas y los mismos cuatro, se decantaron únicamente por la hipótesis del asesino solitario, así como que investigaciones (específicamente la de Dora Elena Cortés del Universal) recogieron testimonios que confirmaban la participación de personajes que debían proteger la seguridad del candidato, al abrirle paso al perpetrador para llegar a él. 1

La otra cara de la moneda. Aburto y la sospecha permanente


Pese a que la persona de las fotografías y la persona que se reconoce como Mario Aburto encarcelado, desde hace tantos años, no se parecen. Los fiscales parecieron mantener la línea de investigación que lo selalaba como culpable, (de entrada violando su presunción de inocencia), por otro lado, desde 1994 a la fecha, ha interpuesto múltiples recursos ante la CNDH declarando que ha sido víctima de tortura e incluso existen 6 recomendaciones emitidas por la Comisión, en torno a su caso. Recordemos que la tortura son todos aquellos actos realizados por agentes del Estado o con su aquiescencia, para obtener información o bien, castigar un acto de manera paralela a la ley. Y si bien, es cierto que Colosio está muerto y atraparon a alguien, ¿qué tanto es solo una construcción de la verdad y no una forma de lavarse las manos? 


Hace tiempo vi un video titulado Mario Aburto: El actor - Los Expedientes Secretos del Caso Colosio 2, en él se muestra una recreación de los hechos, de casi una hora donde parece que las autoridades están ávidas de que él convenza a la población respecto a su culpa, además, en su momento, se emitieron 15 tomos de la investigación, siendo cada uno más contradictorio que el anterior. Nunca se conoció si los informes del entonces Procurador Diego Valadés, fueron inducidos por el criterio de su mentor Jorge Carpizo.


Por otro lado, vale la pena hacer un análisis respecto a los diagnósticos médicos que se hicieron a Aburto, enlistando los siguientes:

En el dictamen de psiquiatría, el doctor Tornero y la licenciada Miranda concluyeron que Aburto padece de trastornos mentales sectoriales y de conflictiva interna que no le impiden el contacto con la realidad y el conocimiento de su propio yo.

Uno de los tantos diagnósticos psiquiátricos clínicos, fue un trastorno delirante paranoide, con elementos que lo identifican como un delirio crónico sistematizado de tipo reivindicativo.


1.- Conflictos con la autoridad y sus rasgos de personalidad más relevantes diagnostican trastornos narcisistas: 

2.- Bajo autoconcepto personal.

3.- Sentimientos de inferioridad.

4.- Difusión de su identidad.

5.- Sentimientos de autoimportancia.

6.- Bajo control de los impulsos.


En el dictamen realizado por la doctora Angélica Ramírez Escamilla se concluye que:

1.- No es un pacifista

2.- Que tiene una estructura perversa y psicopática, completamente desestructurada, pero con un sistema defensivo fuerte y creado en el exterior.

3.- Que tiene sentimientos de omnipotencia, obsesividad, dependencia al medio y excesivo control de emociones.


Sin meternos demasiado en los aspectos técnicos, vale la pena hacer hincapié en varios aspectos. Para la realización de una valoración psicológica, son necesarios varios elementos, entre ellos una metodología sólida que permita emitir una narrativa coherente. 

En este contexto, los diagnósticos psiquiátricos adquieren un papel inquietante. Por un lado, se le describe con bajo control de impulsos; por otro, con un excesivo control emocional. Se le atribuyen rasgos narcisistas, sentimientos de inferioridad y, simultáneamente, una marcada omnipotencia. Más que un perfil clínico sólido, lo que emerge es un discurso fragmentado, contradictorio pero sumamente funcional.


Como conclusión, me gustaría invitarle a usted, quien me lee a recordar que si bien, las “Psi” (psiquiatría, psicología y psicoanálisis) son útiles en contextos clínicos y que requieren atención a las necesidades emocionales, también es cierto que pueden ser usadas como herramientas de control. No olvidemos que parte de la deshumanización del criminal, viene de ser comprendido como un loco y que en realidad, buena parte de los delitos, son una construcción social que en algunos caso, podrían ser una cortina de humo orquestada por el Estado. 


El caso Colosio no es solo un asesinato sin resolver plenamente; es un espejo del funcionamiento del poder en México. Nos obliga a cuestionar no solo qué ocurrió, sino quién tiene la capacidad de definir lo que ocurrió. Y en ese escenario, la pregunta ya no es quién disparó, sino quién escribió la historia que decidimos creer.


1. Dichos fiscales fueron Miguel Montes, Olga Islas, Pablo Chapa Bezanilla y Luis Raúl González Pérez. 2. Tranquilino Sanchez Vega, colaborador cercano al general Domiro García Reyes, encargado por el Estado Mayor Presidencial de la seguridad del candidato asesinado. 3. https://youtu.be/efhodfqsiUY?si=OwUXw1C8SUwdYlSX