Después de la turbulencia vivida en torno a la expectativa de la llegada del 1 de julio pasado como fecha determinante para conocer las posiciones oficiales de los países involucrados en el Tratado México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC); habiéndose dado ya los anuncios por todos conocidos en torno a los cuales hubo múltiples reacciones políticas -incluyendo el “golpeteo” mediático electorero, interno y externo, impulsado por algunos personajes en contra del gobierno de la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y particularmente en contra del Secretario de Economía, Marcelo Ebrard Casaubon, quien es la cabeza del equipo negociador, y; pasada ya la tercera ronda de reuniones de negociación verificada en la Ciudad de México esta semana que hoy concluye y a la que asistió el Embajador Jamieson Greer, Jefe de la USTR (United States Trade Representative) que es el negociador comercial por parte del gobierno de Estados Unidos que comanda Donald Trump, hoy es más que oportuno y relevante revisar qué es lo que ha pasado, cuáles son los números, dónde estamos y hacia a dónde vamos en torno al T-MEC que, por cierto, es el asunto más importante para nuestra Nación porque de ese instrumento depende el presente y el futuro de millones de empleos y, por ende, la calidad de trabajos y de vida de los mexicanos.
¿Se acabó el T-MEC, se canceló con los anuncios del 1 de julio? La respuesta es NO. No se canceló ni se acabó, el T-MEC sigue vigente y los bienes y servicios comerciados al amparo del tratado mantienen sus condiciones preferenciales. El acuerdo seguirá en vigor salvo que los tres países acuerden extenderlo antes o que alguna de las partes notifique por escrito su salida con seis meses de anticipación. Lo que ya sucedió es que, al no renovarse en forma automática en su formato original, decidieron mantener la vigencia legal del tratado hacia el horizonte del año 2036 y se activó un esquema de revisiones anuales y mesas de negociación bilaterales que, incluso, visto en el contexto de los constantes movimientos que están pasando a nivel global este esquema puede generar enormes ventajas para México. ¿Cuál es la densidad económica, los grandes indicadores, del T-MEC actualmente? La respuesta la podemos resumir en los siguientes números en los que el Producto Interno Bruto (PIB) en conjunto es de 25.9 billones de dólares que equivale al 18.3% del PIB mundial; una población de 492 millones de personas; un intercambio comercial regional que ronda los 1.1 billones de dólares consolidando a México como el principal socio comercial de Estados Unidos.
¿Se colapsó la economía mexicana o tuvimos una devaluación de nuestra moneda por los anuncios? La respuesta es No. Nada de eso pasó a pesar de las voces que atribuían como una derrota que causaría una gran catástrofe que no se haya prorrogado el T-MEC hasta 2042. Pero ¿por qué no hubo crisis económica en México ante los anuncios? La respuesta es que el esquema de revisiones anuales era un escenario ya previsto por los analistas económicos como el más probable y es por lo que las variables económicas sensibles a episodios de volatilidad y a decisiones de inversión asociadas a diferenciales de tasas, como el tipo de cambio, no registraron una reacción negativa ante los anuncios. Si revisamos, veremos que el 1 de julio el tipo de cambio FIX se ubicó en 17.54 pesos por dólar y si lo vemos al día de ayer 25 de julio (cuando se escribe esta colaboración) verificaremos que el mismo fue de 17.51 pesos por dólar. Los agoreros del desastre económico fallaron en sus predicciones.
¿Estados Unidos le está haciendo un favor a México o depende también de la vigencia del T-MEC? La respuesta es que a veces parece que se nos olvida que tanto ellos (EEUU) son importantes para nosotros como nosotros somos muy importantes para ellos. Por ejemplo, veamos la importancia de la integración productiva de toda la región de Norteamérica y lo que, por ejemplo, en la industria agroalimentaria significa la complementariedad entre los tres países ya que esto es el pilar de la seguridad alimentaria regional y tengamos claro que México es el principal mercado de exportación y proveedor de productos agrícolas para Estados Unidos. Tan solo en 2023, las importaciones mexicanas representaron 51% de la disponibilidad de frutas frescas y 69% de la de verduras frescas en ese país. Sirva ese ejemplo como dato duro para sostener que, aunque Donald Trump grite y amenace, Estados Unidos no se puede salir de un plumazo del T-MEC. Nos necesitan y nosotros a ellos.
¿Por qué necesita México a Estados Unidos y cuál es la relevancia del T-MEC para nosotros? La respuesta esque, aun en un entorno de incertidumbre comercial, el sector externo sigue siendo motor de crecimiento. De acuerdo con las cifras de la balanza comercial, a mayo de 2026, el 84% de las exportaciones no petroleras de México se dirigen a Estados Unidos. Además, las exportaciones de mercancías no petroleras crecieron casi 26% anual en mayo, impulsadas principalmente por las manufactureras no automotrices, que representan 68% del total exportado. Estos datos confirman la relevancia del mercado estadounidense para México, pero también muestran que el dinamismo exportador va más allá del sector automotriz.
En medio de la revisión del T-MEC, fortalecer la integración productiva de Norteamérica es clave para sostener comercio, inversión y empleos, según reporta el último informe de “México, Cómo Vamos”. Asimismo, cabe la pregunta esencial en función de ¿qué es lo que viene en las negociaciones del T-MEC? La respuesta es que, para México, de acuerdo a lo que ha anunciado nuestro negociador y Secretario de Economía, Marcelo Ebrard Casaubon, lo que viene es intentar reducir aranceles sectoriales, defender las exportaciones agropecuarias al mercado estadounidense y preservar reglas de origen que fortalezcan la producción regional sin afectar la competitividad de las cadenas ya integradas.
Para Estados Unidos, según lo que deja ver Jamieson Greer, será reducir sus déficits comerciales, atraer producción y empleo manufacturero, endurecer reglas de origen y evitar que proveedores de fuera de la región se beneficien indirectamente del T-MEC; y, para Canadá, según se sabe, intentarán preservar el acceso preferencial al mercado estadounidense, defender su sistema de gestión de la oferta en la industria láctea, reducir aranceles sectoriales y atender tensiones en materia de servicios digitales.
Cuándo, dónde y para qué se llevará a cabo la Cuarta Ronda de negociaciones del T-MEC? La respuesta es que será en septiembre próximo y será en Washington, DC, Estados Unidos. El objetivo, señaló Marcelo Ebrard, será el de “avanzar hacia el fortalecimiento de la seguridad económica y competitividad de América del Norte en beneficio de los trabajadores y empresas de la región”; por su parte, el representante de Donald Trump, Jamieson Greer dijo: “Espero seguir avanzando para garantizar que la relación comercial entre Estados Unidos y México beneficie a los fabricantes, agricultores, ganaderos, trabajadores, proveedores de servicios y empresas estadunidenses de todos los tamaños, y que se eliminen las lagunas legales que permitan el aprovechamiento indebido por parte de países no signatarios”. Así el T-MEC hoy en día. Ahí las preguntas y ahí las respuestas.

