Los acontecimientos registrados recientemente en el Valle de Toluca, por funcionarios que se asumen como integrantes del Partido del Trabajo en el Estado de México, han causado una verdadera indignación social.
Por un lado, la detención del violentador Abraham Hernández, director de la Junta de Conciliación del Valle de Toluca, y unos días antes, las imágenes de Joel Canseco director del Cecytem, quien apareció en estado inconveniente, representan situaciones que deberán ser esclarecidas por las autoridades competentes, y en su caso, fincar las responsabilidades que correspondan.
Resulta sintomático que los personajes involucrados formen parte del mini grupo del diputado local Oscar González y del Secretario del Trabajo Norberto Poblete, quienes durante años mantuvieron el control de ese partido en el Estado de México.
Bajo ese esquema, la Secretaría del trabajo, ha sido señalada como una auténtica agencia de colocación de personajes vinculados a Oscar González, mientras que las candidaturas a cargos de elección popular, eran negociadas y entregadas al mejor postor.
Este grupo que se resiste a perder espacios de poder impulsando la división al interior de la militancia, son cada vez más los cuadros y simpatizantes que reconocen que el liderazgo del Partido del Trabajo en el Estado de México recae en el diputado federal Reginaldo Sandoval, quien
recibió de la dirigencia nacional la encomienda, en su calidad de Comisionado Nacional, de reorganizar el partido; restablecer el orden en su vida interna y fortalecer a una estructura cimentada en el trabajo territorial; la afiliación y la cercanía con la militancia, por encima de cualquier interés personal o de grupo.
El verdadero reto del PT mexiquense está enfocando en demostrar que nadie está por encima de la ley, y menos, alejarse del compromiso con la ciudadanía. La fortaleza de una organización política no se mide por proteger a sus integrantes, sino por su capacidad para impedir que aquellos militantes y dirigentes que asumen conductas que lesionan la confianza pública del partido, sigan medrando con el nombre del PT.
La política exige rendición de cuentas. Si un grupo impulsó a ciertos funcionarios, debe explicar los resultados de sus decisiones.

