Trump acuerda con Xi Jinpimg
una etapa de cooperación sin reclamos
José Luis Camacho Acevedo
Los debates en el seno de
la Asamblea General de la ONU en Nueva York casi se han agotado en lo que se
refiere a los grandes temas de interés para el mundo.
En Estados Unidos la
atención regresa a Washington donde el presidente Donald Trump recibe a su
homólogo chino X Jinping.
La visita del líder del
gigante asiático fue realizada, cuando menos en su primer encuentro, sin tocar
el tema de los precursores que, según las agencias de seguridad
norteamericanas, llegan a los puertos mexicanos directamente de China.
La nueva responsabilidad
de Marco Rubio, como el gran asesor presidencial en materia de seguridad, que
seguirá al frente del la secretaría de Estado, situación que no ocurría desde
los tiempos en los que Henry Kissinger, y que presagia una exigencia a las
agencias de seguridad, tal y como lo mencionamos ayer, para que los carteles
mexicanos dejen de ser epicentros de la violencia y que el gobierno de México
recupere el control de importantes regiones del país que tienen una fuerte
presencia del crimen organizado.
Todo indica que tendrán
una agenda temática que puede considerarse por demás tersa y diplomática.
“El
presidente chino, Xi Jinping, llegó este miércoles a Estados Unidos para una
visita de tres días, con su homólogo Donald Trump al pie del avión para
recibirlo, un gesto excepcional.
Al
recibirlo en persona, el magnate republicano estrechó la mano de Xi Jinping al
ofrecer al líder chino una inusual bienvenida en el aeropuerto, al inicio de
una visita de Estado de tres días. Trump y su esposa Melania recibieron a Xi y
a su esposa, Peng Liyuan, después de que el presidente chino descendiera de su
avión.
De
acuerdo con Reuters, se espera que Trump presione al líder
chino, Xi Jinping, para que libere a dos ciudadanos estadunidenses retenidos por
China, aunque no está claro si otros asuntos relacionados con
los derechos humanos recibirán la misma atención durante la cumbre de esta
semana.
En
un avance de la visita de Xi Jinping el pasado viernes, un funcionario
estadunidense dijo que es probable que el mandatario republicano plantee a su
par chino los casos de personas detenidas injustamente en China.
Sin
embargo, la Casa Blanca no ha confirmado si Trump abordará directamente asuntos
más amplios relacionadas con los derechos humanos, como el Tíbet, la minoría
musulmana uigur y la nueva ley de "unidad étnica" del país.
En la actual visita del líder chino Xi Jinping a Washington, se reunirá con el presidente Donald Trump en una posición muy diferente a la de la última vez que ambos se encontraron cara a cara en Estados Unidos hace casi una década.
En aquella cumbre de 2017 celebrada en el complejo turístico Mar-a-Lago de Trump, China estaba rezagada con respecto a Estados Unidos en múltiples frentes y era vulnerable a las fricciones tecnológicas y comerciales que Trump desataría contra ella al año siguiente.
Ahora, Xi llega al frente de un país transformado.
La segunda economía más grande del mundo se ha consolidado
como una potencia tecnológica. El talento tecnológico local impulsa los modelos
de IA chinos, acercándolos cada vez más a la vanguardia de Silicon Valley.
Empresas espaciales con sede en Beijing lanzan y aterrizan cohetes
reutilizables con la mira puesta en el líder mundial SpaceX. Empresas de
diversos sectores, desde energía hasta IA, robótica y chips de memoria, han
protagonizado espectaculares debuts bursátiles durante el último año.
La respuesta de Donald Trump, en el escenario de la reciente
Asamblea de la ONU, se concretó al siguiente anuncio:
En medio de críticas y advertencias de expertos y de ejecutivos del mundo de la tecnología sobre los peligros de
que la inteligencia artificial (IA) se salga de control, el presidente, Donald
Trump, ha reculado en su postura anterior con la que le restaba importancia a las alertas.
En un aparente giro de postura, Trump anunció que nombrará a un “zar” de la Casa Blanca para revisar temas de IA y que creará un comité respectivo, después de llamar a esas tecnologías “la nueva Revolución Industrial pero con más impacto”.
“Dicho
eso, vamos a revisar si algo se hace MAL, lo que podemos hacer con nuestro
sistema de justicia penal y civil. Para ello voy a formar la ‘AI Force’ [...] y
estaré nombrando en un futuro cercano a un ‘zar’ de la IA”, escribió Trump en
la plataforma de la que es dueño, Truth Social.
Hay reglas universales de la política internacional que se
deben respetar para evitar conflictos tan artificiales como inútiles.
Y la que aplica ahora en su relación con China al presidente
Trump, hace recordar la reflexión de Francois Mitterrand:
“Desconocer
nuestras raíces, separarnos de ellas en las tareas diplomacia, es un suicidio
idiota.”
Y desde luego que Trump no está dispuesto a
suicidarse cuando tiene en noviembre unas elecciones que podrían marcar su
futuro y el de su partido.

