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Sheinbaum, Azcárraga y el mundial del dinero y la política

por José Luis Camacho
13-01-2026

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José Luis Camacho Acevedo

Después del “oportuno” traslado de sus acciones en Televisa para fortalecer su posición en la mega empresa que convertirá al América en una plataforma global de entretenimiento, Emilio Azcárraga dejó planteada la incógnita de cuál será el comportamiento del empresariado mexicano con la presidenta Claudia Sheinbaum, que está dando todo a lo que el Mundial necesita.

Desde hace meses se viene comentando el impacto político que tiene para México el hecho de que el empresario más cercano al efecto de Donald Trump, es nada menos que Bernardo Gómez, una de las más prominentes cabezas de Televisa.

Gómez es quien en una formalidad de corte empresarial, le cubre las espaldas a Emilio Azcárraga que sigue siendo perseguido por la sombra del FIFA Gate, un tenebroso proceso de compraventa de influencias en el mundo de la patada.

Azcárraga, con gran sentido político, no se ha metido para nada en el turbulento momento que viven las relaciones de nuestro país con Estados Unidos a partir de las declaraciones de los principales líderes gubernamentales del vecino país en el sentido de que si no se entregan resultados plausibles en el combate de México a las organizaciones criminales, podrían intervenir incluso “por tierra” en nuestro territorio.

Y es que los televisos van por el negocio teniendo a México como su principal tribuna.

Ya hasta le cambiaron de nombre a los estadios de Monterrey, Guadalajara y la CDMX.

Y mientras el mundial se politiza, salvo José Medina Mora, respetado líder del revivido CCE, que públicamente ha cerrado filas con la presidenta Sheinbaum,  no se han dejado sentir ninguno de los integrantes del consejo que maneja Carlos Slim a través de Paco Cervantes. Y menos los hombres del capital que presuntamente integran el consejo de Altagracia Gómez.

LA DIVISIÓN EN MORENA ESTÁ FUERA DE PALACIO NACIONAL

En la visita que realizó la presidenta Claudia Sheinbaum al puerto de Acapulco, se percibió que la división que se está dando entre las tribus morenistas no es ideológica. Primero es la rebatinga por el dinero y después política por la disputa adelantada que se libra entre quienes aspiran a ser candidatos.

Está visto de Félix Salgado Macedonio será candidato a gobernador de Guerrero por el primer partido que decida postularlo.

Salgado tiene muy lejos del ánimo de Morena a Beatriz Mojica y a Abelina López Rodríguez, folclórica alcaldesa del bello puerto.

En Sinaloa Rubén Rocha Moya ya tiene inhabilitados a sus adversarios políticos como el desaforado alcalde Gerardo Vargas Landeros.

La división en Morena no está en Palacio Nacional, sino en la disputa por las candidaturas a gobernador o alcalde, algo que pronto prenderá el fuego en Nuevo León donde el alcalde de Monterrey, Adrián de la Garza, ya les lleva varios cuerpos de ventaja a los caballos del mandatario Samuel Alejandro García Rodríguez.

Y lo mismo va a ocurrir en plazas tan deseadas como Michoacán, Zacatecas con los Monreal en la pelea, San Luis Potosí, donde el gobernador Ricardo Gallardo impondrá a su esposa como candidata; Quintana Roo donde la disputa es entre la Verde Mara Lezama y la actual alcaldesa de Cancún; Chihuahua, plaza que tiene trabajada la morenista Andrea Chávez ante una dormilona panista como Maru Campos.

Aguascalientes, ahora en poder del PAN, puede dar la alternancia en favor de Morena; Sonora con un gobernador buscado por los gringos como  es Alfonso Durazo o en Baja California que tiene una gobernadora, Marina del Pilar Ávila, cuyo esposo no tiene visa para entrar a EU, son piezas de un ajedrez que tendrá que jugar con talento Claudia Sheinbaum.

La guerra para ganar el 2027, empezará desde mediados del presente 2026.

¡Hay tiro!