El Plan B se alinea con los principios de austeridad reupublicana promovidos por Morena y en la premisa de que no puede existir un gobierno con altos gastos burocráticos mientras persisten necesidades sociales.
Lo propuesto por Sheinbaum y respaldado por el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) y el Partido del Trabajo (PT) plantea reducir costos del sistema político y fortalecer la participación ciudadana.
El objetivo de la propuesta es revisar los costos del aparato gubernamental y del sistema político, bajo el argumento de que la democracia no depende de estructuras burocráticas costosas, sino de instituciones eficientes que respondan a las necesidades de la población.
Los recursos que se logren ahorrar con esta reforma podrían destinarse a programas sociales y al bienestar de la población.
También se propone apoyar la participación ciudadana mediante mecanismos democráticos como la revocación de mandato y la ampliación de la consulta popular para abordar temas electorales, con el objetivo de acercar las decisiones públicas a la ciudadanía.

