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LAS VICTORIAS DE LA 4T, SE LOGRARON CON ALIADOS

por Marco A. Rodríguez
10-03-2026

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Mal momento eligió el gobierno para desatar una campaña de desprestigio sobre los aliados de Morena, el partido Verde y el partido del Trabajo, quienes se han opuesto a la Reforma Electoral, con lo que se pretende posicionar a Morena como partido hegemónico.

La oposición de los aliados no puede entenderse como un acto de ruptura con la 4T, más bien su inconformidad se centra en el derecho que tienen de defender los avances que en las últimas décadas ha tenido el sistema electoral impulsado por la presión y lucha de los partidos minoritarios de entonces, con lo que se abrió el paso a la representación en el Congreso de otras expresiones políticas. La Reforma tal como está, representaría un retroceso político respecto a los avances democráticos logradoscon consensos, de donde surgieron las diputaciones plurinominales.

No se puede hablar de traición cuando fuerzas como el Partido del trabajo, han sido desde antes que surgiera el movimiento de la Cuarta Transformación, parte del proceso de fortalecimiento de la izquierda mexicana, y gracias al registro que ese partido le otorgó a López Obrador para contender y finalmente obtener el triunfo en las elecciones de la Jefatura de Gobierno de la CDMX en el año 2000, y mas tarde, ese mismo partido junto con el Verde Ecologista, fueron claves en la consolidación de la alianza con Morena para llevar al triunfo a la Presidenta Sheinbaum.

Esta lectura de la historia reciente, simplifica la postura de los aliados, cuya voz no puede ser ignorada ni descalificada, más bien por el  protagonismo que han jugado  en las victorias obtenidas por la 4-T, están en su derecho a opinar en los distintos temas de la Reforma.

Por ello presentar desde el poder a los aliados como traidores es un verdadero despropósito, ya que lo que está en el debate es analizar el fondo de la Reforma, cuyos impulsores ante la ausencia de lograr acuerdos con los aliados, ahora pretenden lograr su aprobación mediante la presión política y mediática.

Durante meses el gobierno y Morena tuvieron tiempo suficiente para lograr consensos con los aliados, y ante la falta de diálogo y entendimiento se ha optado por la guerra sucia, orquestada desde la comunicación política oficial, desde donde se impulsa una narrativa a fin de trasladar la responsabilidad a los aliados al no aprobarse la Reforma. En este ámbito personajes como Jesús Ramírez Cuevas, Coordinador de asesores de la Presidenta y responsable de la estrategia de comunicación del gobierno, tiene amplia experiencia en generar narrativas de confrontación.