Las masas, las concentraciones populares. La población está perdiendo su capacidad crítica, no analiza no aprende adecuadamente su entorno político, su manipulación se ha convertido en un mero adoctrinamiento político basado en la exageración, el miedo, la presión en la hipérbole de hechos y teorías políticas que excitan su individualidad y se promocionan con la competencia continua de una superioridad ficticia de una esperanza de ser mejores y diferentes a otros políticamente, socialmente, económicamente. Esta individualización no está dirigida a la meritocracia, sino al borreguismo, mediante un conocimiento dirigido y condicionado. A los participantes se les aportan ideas concebidas por ideologías promovidas de elites políticas cupulares que supuestamente abanderan esa intelectualidad inquebrantable, pero que solo tiene como objetivo regir el destino de los demás en su obsesión ideológica a ultranza. Si bien la manifestación teóricamente es un encuentro político que muchas veces se desarrolla en marcha con un movimiento de un lugar a otro, quienes participan lo hacen con el objetivo de protestar o reclamar algo. En la esfera social y política en la concentración de masas, en el movimiento de masas y con algunas excepciones la manipulación ideológica tiene una característica de poder. Entendido en el sentido específicamente social, esto es en relación con la actividad política del hombre en la sociedad; el poder se precisa y se convierte de genérica capacidad de obrar, en capacidad del hombre para determinar la conducta política del hombre: Poder político del hombre sobre el hombre. 2 El hombre no solo es el sujeto sino también el objeto del poder político y social. Los movimientos populistas surgen como movimientos sociopolíticos con características propias entre una economía predominantemente agrícola a una economía industrial y una gran actividad política social. En su sentido más fuerte una situación ideológica, en una masa, en una concentración, en un acto político se comporta la justificación ideológica del poder, sea aceptada tanto por los dominados, como los dominadores. Por consiguiente tal situación del poder es una falsa conciencia, no porque cierto actores sociales engañen intencionalmente a otros actores sociales, sino porque ésta constituye una falsa motivación de las conductas de los liderazgos y las conductas de obediencia, mediante la cual los dominadores y los dominados se auto engañan a través de procesos calculados. El poder y la ideología, el fenómeno que adquiere dimensiones inusitadas en sus manifestaciones cuantitativas; la presencia y asentamiento social y político de los partidos de masas. En efecto, más que gobierno de los partidos, es un dominio verdadero y propio de estos o una expansión de ambiciones de dominio. En términos generales puede decirse que el desarrollo de los partidos está vinculado al problema de la participación, es decir al progresivo aumento de la demanda de participación en el proceso de formación de las decisiones políticas por parte de clases y estratos diversos de la sociedad. 3 El éxito de una manifestación es considerado mayor cuanta más gente participa en la exhibición pública de la opinión de un grupo mediante una congregación en las calles, plazas o lugares simbólicos, a favor o en contra de una determinada política, persona, ley o actividades económicas, políticas o sociales. El acarreo político es una práctica clientelar y antidemocrática que consiste en movilizar masivamente a grupos de personas, generalmente de bajos recursos o vulnerables, hacia mítines, eventos proselitistas. Se utilizan para aparentar apoyo popular masivo. Con recursos públicos son considerados una violación a las leyes. Elias Canetti Premio Nobel de Literatura en su Libro Masa y Poder aborda el tema de la relación entre los diversos tipos de “masa” y las estrategias de control y poder mediante las cuales los gobernantes y líderes políticos pueden dirigir dichas masas. Gral. Roberto Miranda Sánchez.

