logo
header-add

La última palabra

por Jorge A. Martínez Lugo
05-12-2021

Comparte en

LLAMADO A MARIO R. MENÉNDEZ Y A ALICIA FIGUEROA. SOLIDARIDAD CON TRABAJADORES DE POR ESTO!

Lo menos que se puede esperar, es una liquidación conforme a derecho. Una familia enfrentada por el control de la empresa que fundó su padre, Mario Renato Menéndez, está realizando una purga brutal entre periodistas, redactores y personal técnico y administrativo.

 

Los Por Esto de Cancún, Campeche, Ciudad del Carmen y ahora Chetumal, están despidiendo personal de manera masiva, atropellando sus derechos laborales y humanos. Simplemente les pagaron una quincena mocha y los abandonaron.

 

En Chetumal, son al menos 50 trabajadores quienes fueron notificados el último día de noviembre, que sería su última quincena, misma que fue pagada con un 25 por ciento de descuento, sin justificación alguna, ni siquiera una explicación. Tampoco hubo pago de finiquito.

 

Despedidos en víspera de fin de año, las prestaciones de ley tampoco fueron entregadas, como debe ser al terminar una relación laboral, por lo que los compañeros y compañeras se han quedado sin aguinaldo.

 

Muy lejos de ser una empresa socialmente responsable, se le puede obligar a los Por Esto, a que cumpla con la ley. 

 

El llamado periódico de la “Dignidad”, está muy lejos de cumplir su lema, con sus propios trabajadores: Candil de la calle y oscuridad de la casa.

 

Desde este espacio hacemos un llamado a Mario Renato Menéndez Rodríguez, a su esposa, Alicia Figueroa González, así como a los hermanos, hoy enfrentados por intereses económicos, a que depongan esta actitud yactúen apegados a la legislación laboral.

 

ASOCIACIONES DE ABOGADOS Y DE PERIODISTAS

Un llamado también a colegios y asociaciones de abogados, periodistas y comunicadores, a que expresen un posicionamiento, a queapoyen la defensa del grupo de trabajadores en la demanda colectiva en curso, para que este caso sea resuelto conforme a derecho, se respeten sus derechos y se preserve su dignidad.

 

Un llamado a las autoridades laborales, aunque de éstas no se espera mucho, a que se aplique la ley y no se den largas leguleyas.

 

Estos son los hechos, usted tiene la última palabra.