José
Luis Camacho Acevedo
Bien lo dice
Joaquín López Dóriga: lo que sucede en con el conflicto entre Estados Unidos e
Irán y sus aliados, ha dejado de ser un problema bélico presidido por
ideologías en conflicto para ser ahora una guerra por los energéticos.
En México la
inflación fue reconocida oficialmente por encima del 4%. En ese contexto si la
guerra por los energéticos hace subir los precios del petróleo y del gas, la
inflación en nuestro país puede alcanzar niveles verdaderamente preocupantes.
Desde principio
de año, y no por la cuesta de enero que es un fenómeno que proviene del gasto
irresponsable que se hace en el mes de diciembre, sino por una amenaza que
permanece del futuro de los aranceles que Estados Unidos imponga a nuestra
nación, situación que genera una incertidumbre económica por demás explicable, las
amas de casa se quejaban de que con el dinero que abastecían su despensa en el
año 2025, en los meses que van del 2026 no les alcanza ni para comprar la mitad
de su canasta básica.
Y el conflicto
en el Medio Oriente es un acontecimiento que lamentablemente va para largo. Se
prevé que durará mucho más tiempo que las cinco semanas que había pronosticado
hace casi 15 días el presidente Donald Trump.
Y en
México los factores claves de nuestra economía, los públicos como Hacienda, el
Banco de México y demás organismos; así como los privados como banqueros y los dueños
de las grandes fortunas logradas gracias a las ventajas que les fueron
otorgadas en la oscuridad por los gobiernos en turno, ven el temblor y se permiten,
como el que se lleva una terrible amenaza inflacionaria encima, con el
campechano comportamiento del que patea un bote.
De un momento a
otro la espiral inflacionaria se puede tornar en incontrolable.
Y
mientras, como si la sociedad no estuviera padeciendo por los efectos de la
inflación, los partidos políticos están de fiesta lanzando precandidatos a los
gobiernos de los estados que cambiarán su poder ejecutivo en el 2027.
Profesionales
de la protesta como la CNTE regresan a sus tácticas chantajistas para tratar de
conseguir nuevas prebendas. Aprovechan la circunstancia de la
celebración de algunos partidos del Mundial de Futbol que está a casi 80 días
de ser inaugurado, para “amenazar” con boicotear un evento que tiene, obvio, un
respaldo popular infinitamente mayor que las “demandas” de esa organización
estafadora.
No hay
previsiones para la inflación que puede venir.
La agenda
nacional está ocupada por temas que nada tienen que ver con la solución de la
pobreza en que viven millones de mexicanos. Una condición que se puede agravar
si se cumple la amenaza de una inflación sin control.
¿Qué se discute
en México cuando la lumbre nos está llegando a los aparejos?
Un debate en el
limbo por lo amañada que puede estar la propuesta de hacer el ejercicio de
revocación de mandato al mismo tiempo que las elecciones del 2027.
Y como ese tema,
se mueven intereses de los grandes capitales que vuelven asuntos soterrados e
irresueltos a la inseguridad o las negociaciones del T-MEC.
O la urgente
necesidad de poner freno a las locuaces propuestas de López Obrador, que ese sí
se ha convertido en un peligro para México.
El
futuro de México está sentado en la boca de un volcán que han construido las
ambiciones de los políticos insensatos y los dueños del dinero que exhiben una
ambición sin límites.

