Inversión Extranjera bajo sospecha
No se entiende cómo en un entorno económico tan complejo, el gobierno mexicano sigue sembrando obstáculos a la inversión extranjera, burocratizando los procesos y dejando vacíos legales que pueden ser interpretados de cualquier forma, dependiendo del humor o intereses del juzgador.
Ayer la mayoría morenista en el Senado con el apoyo de sus rémoras, el Verde y el PT, aprobaron una reforma a la Ley de Inversión Extranjera para integrar a la Secretaría de la Defensa Nacional, a la de Marina y la de Seguridad Pública, a la Comisión Nacional de Inversiones Extranjeras (CNIE).
Ambas dependencias tendrán voz y voto en dicha Comisión, a la se sumará también la Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones, que encabeza uno de los políticos del sexenio más allegados a la presidenta, José Antonio Peña Merino.
El papel de esta agencia, creada en noviembre del 2024, será el de autorizar, condicionar o frenar la entrada de capital extranjero a sectores considerados por el gobierno como estratégicos para el país.
Estos sectores son el transporte, sanidad, energético, comunicaciones, minería, almacenamiento de datos, sistemas digitales, aeroespacial, inteligencia artificial, robótica, defensa, almacenamiento de energía cuántica y nuclear, seguridad alimentaria y datos personales.
La Comisión dará el visto bueno a las inversiones extranjeras que busquen adquirir el 49% de las acciones de una empresa nacional “de gran tamaño’’.
Es aquí donde comienza la incertidumbre jurídica.
La reforma no establece a partir de qué parámetros se considera una empresa “de gran tamaño’’.
¿En función del número de trabajadores, de sus utilidades, de sus aportaciones al erario? Sin esas precisiones, no hay garantía jurídica para ningún inversionistas.
Además, los legisladores del partido oficial también dejaron abierta la posibilidad de que, a juicio de la Comisión, se puedan incorporar otras actividades o sectores económicos análogos’’ a los que también habría que dar autorización para su venta.
¿Qué cabe ahí? Todo.
Si de por sí la reforma constituye un desaliento a la inversión, la ambigüedad de su redacción es la criptonita para cualquier capital privado.
Viva la soberanía.
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La recientemente destapada como candidata a la gubernatura de Nayarit por el Partido Verde, Jasmine Bugarín, ofreció una dizque explicación bizarra con la cual pretendió “aclarar’’ que ya renunció a su nacionalidad estadounidense.
Dijo la candidata verde, que “desde hace años realicé ante la Secretaría de Relaciones Exteriores los trámites correspondientes mediante los cuales manifesté formalmente mi renuncia a toda sumisión, obediencia y fidelidad a cualquier Estado extranjero, especialmente al de los Estados Unidos de América.
“Asimismo protesté adhesión, obediencia y sumisión a las leyes y autoridades mexicanas”.
Dijo que esta decisión “fue certificada por las autoridades competentes’’ en el 2024.
La senadora cree que el pueblo, además de bueno y sabio, es tonto.
O sea que renunció en México, ante autoridades mexicanas, a su ciudadanía estadounidense, además, sin exhibir un documento que ampare sus dichos.
No nos hagamos bolas.
Para renunciar a la ciudadanía de Estados Unidos tiene que iniciar un trámite ante la Embajada o Consulado de ese país en México, pero es el Departamento de Estado el que autoriza la pérdida de la ciudadanía.
En síntesis, la señora Bogarían bien puede ser llamada “la candidata gringa’’.
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El ex presidente Andrés Manuel López Obrador reapareció en un video desde su rancho para presentar su nuevo libro “Pueblo’’, con el cual, dijo, “termino de sustentar lo que denominamos humanismo mexicano’’.
El texto supone el complemento del anterior, llamado pomposamente “Grandeza’’, que incluye su muy particular versión de la historia nacional.
En varios momentos de la larga transmisión, López Obrador reiteró que estaba retirado de la política, pero ello no evitó que nos espetara su discurso de adoctrinamiento para justificar lo hecho por su gobierno y la llamada cuarta transformación.
Haber si, otra vez, Adán Augusto López demuestra su interés histórico y regala miles de libros a los senadores guindas…con cargo al presupuesto del Senado.
Faltaba más.

