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Marco A. Rodríguez Blasquez
Hay reuniones que se explican por lo que ocurre alrededor de la mesa, y otras por lo que políticamente significan, como es el reciente encuentro entre la Dirigente de Morena en el Estado de México y el Comisionado Político Nacional del Partido del Trabajo en la entidad, reunión que pertenece a la segunda categoría, dejando mensajes y lecturas muy claras que no pueden pasar inadvertidas rumbo a la definición del escenario electoral mexiquense.
Mas allá de la fotografía y los temas abordados en la mesa, el encuentro confirma que el Diputado Reginaldo Sandoval quien cuenta con presencia territorial, tiene la responsabilidad y la interlocución política para conducir al partido en territorio mexiquense.
El encuentro con la dirigente morenista no solo confirma la interlocución entre ambos partidos, sino que envía una señal de la posibilidad de continuar la alianza Morena-Partido del Trabajo en el Estado de México. Pero hay una segunda lectura, quizá más incómoda para algunos: Mientras una mínima fracción dentro del PT, ha intentado cuestionar el liderazgo del Comisionado Nacional, colocando obstáculos a su conducción, la realidad política camina en sentido contrario.
Los resultados de esos intentos de pretender dividir a la militancia desconociendo la autoridad del comisionado han sido infructuosos. Y es que detrás de esa disputa no solo hay diferencias personales o de grupo, también está en juego el control político de un espacio que por más de dos décadas permitió a algunos hacer de las candidaturas un verdadero negocio.
Por eso la reunión Morena-Partido del Trabajo puede leerse también, como una definición en la que los liderazgos y la militancia de ese partido han entendido que tienen que hablar con quien lleva la responsabilidad formal y política de conducir el PT, no obstante que algunos cuantos se empeñan en desconocer esa realidad, con la pretensión absurda de seguir disputando espacios desde el pasado.
Lo que está ocurriendo en el PT mexiquense, no es por tanto una simple disputa por espacios internos, es parte de un reacomodo político más amplio que tendrá consecuencias cuando llegue el momento de definir candidaturas y alianzas.
En política, los reconocimientos más importantes no siempre se hacen mediante discursos o favoritismos, a veces ocurren simplemente cuando se abren las puertas a liderazgos y militancia para sentarse a la mesa con quien tiene la responsabilidad estatutaria de garantizar la unidad, siendo esta la única aduana que deberán cruzar aquellos que aspiran a obtener una candidatura.
Quien no entiende que los tiempos cambian, terminan descubriendo demasiado tarde que también cambiaron los dueños de las decisiones.
Por otro lado, Morena sabe que mantener a sus aliados no será un asunto menor, ya el PT ha dejado claro que puede caminar en alianza sin renunciar a su identidad ni aceptar que las decisiones se tomen como si su militancia fuera un simple acompañamiento electoral.

