José Luis Camacho Acevedo
No es tarea del secretario de economía Marcelo Ebrard, intervenir más allá de lo posible, en la negociación con Estados Unidos, en el plano puramente comercial, sino en todas las aristas que con ello se tocan.
Sin duda Ebrard es el mejor negociador que tiene la presidenta Claudia Sheinbaum frente a las actuales pretensiones de Estados Unidos.
Y pongo en el complicado contexto que vive el secretario de economía mexicano la siguiente memoración.
Vi un video que me hicieron llegar donde se retrata el estado actual que guarda la casa que fue de Don Fernando Gutiérrez Barrios.
Abandonada, sin que ello tenga la menor importancia para hacer un sesgado un recuento que hacen en el video de lo que la carrera del político veracruzano representó para la seguridad nacional de nuestro país.
El país sigue teniendo la muy pesada amenaza de Donald Trump de llegar al aniquilamiento total de los carteles mexicanos de la droga.
Es una advertencia que el mandatario norteamericano repite día tras días.
Ciertamente la crisis en Irán es un evento internacional muy grave.
Pero esa nación, con todo y su petróleo, no tiene los tres mil kilómetros de frontera que existen entre México y Estados Unidos.
Y menos los refugiados islamitas que llegaron al vecino país representan lo que la mano de obra mexicana tiene en el desarrollo de las actividades económicas del país que gobierna Trump.
Declaraciones como la de que Estados Unidos no necesita de los carros, o las autopartes que se fabrican en México para abastecer a esa poderosa industria norteamericana, son típicas de una personalidad voluble, más que impredecible como muchos analistas tratan de calificar, de un personaje que le apuesta a los medios digitales como su plataforma para asumir un papel de líder mundial.
Nadie puede negar que Trump es un personaje definitivo en el contexto del reacomodo de la geopolítica que se está dando en la actualidad.
Pero su relación con México es tan importante como el proyecto que tenga para negociar, como ya lo está haciendo, con China y con Rusia.
Regreso al momento en que la seguridad nacional en México es un elemento clave para que Trump pueda seguir con sus compromisos a nivel mundial.
En una plática que sostuve en sus oficinas particulares con Don Fernando Gutiérrez Barrios, posterior a su salida de la secretaría de gobernación, el hombre que construyó el esquema operativo más funcional de seguridad nacional que ha tenido México, me hizo una consideración que hoy tiene una vigencia impensable:
“Mire José Luis, me espetó con su imperturbable sabiduría, cuando desarticulamos la organización de Don Neto, las actividades de aquellas incipientes organizaciones del crimen organizado que existían en nuestro país, de inmediato surgieron nuevos capos. Ello en la medida en que se atraparon cabecillas de esas organizaciones, pero no se alcanzó a tocar su estructura financiera”.
Yo no le pregunté a Gutiérrez Barrios si de la época en que se desarticuló la organización de Ernesto Fonseca, a las fechas de los primeros quince años del presente siglo, se había hecho algo para tocar la estructura financiera del crimen organizado.
Esa respuesta seguramente ha quedado guardada en la vieja casona de San Jerónimo que describe el video al que me refiero al principio de las presentes notas.
Pero ahora no solo sería importante conocer la respuesta del hombre que inició el fin de la guerrilla en México.
Lo único que me comentó fue que la organización económica de los carteles cada vez sería más sofisticada y que los crípticos personajes que jamás aparecen en los medios, pero que son los cerebros financieros de los altísimos rendimientos que tienen el control de las operaciones del crimen organizado, sería de tal magnitud que utilizarían una tecnología de punta que tendría los recursos suficientes para seguir manejando ese flujo de dinero tal y como si fueran financieros de las más encumbradas casas de bolsa del mundo.
Donald Trump, en el laberinto de su compleja personalidad, no es ajeno a esa realidad.
Por ello México seguirá siendo una prioridad de los Estados Unidos para llegar al punto en que se afecten las operaciones financieras del crimen organizado.
En ese contexto es en el que está operando Marcelo Ebrard.

