José Luis Camacho Acevedo
Terminando
nuestras comidas quincenales en el restaurante Campos Elíseos de Reforma,
apenas a una pequeña cuadra de su oficina, yo acompañaba a Don Pancho Galindo
Ochoa para terminar nuestras pláticas en su despacho ubicado frente al Ángel de
la Independencia.
En una de esas
aleccionadoras conversaciones, que para mí eran invaluables, en mis tiempos de
columnista en El Economista, el tema fue la reapertura del expediente del
asesinato de Manuel Buendía, ocurrido un 30 de mayo de 1984, once años después
de la fecha en que ocurrió la referida plática del redactor de las presentes
notas con el ultra informado y colmilludo Don Pancho.
Le dije
al comunicador nacido en Tamazula de Gordiano, Jalisco, lugar que Don Pancho presumía
con feroz persistencia, que, si no era un ejercicio tardío volver al mencionado
tema, cuando estaba ocurriendo ya el segundo año de gobierno del presidente
Zedillo.
Don
Pancho solamente me espetó una lacónica y lapidaria frase como respuesta:
“nadie ha dado por cerrados los expedientes de los asesinatos de Colosio y Ruíz
Massieu”.
Hoy me viene el
recuerdo de aquellas consideraciones del viejo lobo de la comunicación en lo
que fue el sistema político mexicano, al enterarme de la captura de Fausto Corrales, el
hombre que acompañó a Héctor Melesio Cuén Ojeda el día de su
asesinato y fue testigo del secuestro de Ismael “El Mayo” Zambada, quien
fue aprehendido este miércoles (antier) por la Fiscalía General de la
República (FGR) en la alcaldía Miguel Hidalgo, en la
colonia Granada la Ciudad de México. Nota de Infobae.
Después de ocurridos los hechos
en la finca Santa Julia, ubicada en el complejo residencial Campestre Huertos
del Pedregal de Culiacán, donde le tendieron una trampa al Mayo para llevarlo a
Estados Unidos y asesinaron a Melesio Cuén, Fausto Corrales habría dado por
cierto el montaje elaborado por la fiscalía de Sinaloa de aquellos aciagos
días, en la que, mediante un burdo y artificial video, se trató de encubrir el
asesinato del mencionado ex rector de la Universidad de Sinaloa y fundador de
un creciente partido local, disfrazado de un asalto en una gasolinera.
Cuén presentó según la autopsia
cuatro impactos de bala, cuando en el montaje de la gasolinera se escucha una
sola detonación.
El convocante a la reunión en
Santa Julia fue, según el propio Mayo Zambada en carta que escribió ya preso en
Estados Unidos, el ahora ex gobernador Rubén Rocha Moya.
En nuestras
últimas dos entregas hemos dado sendas lecturas a las señales que se mandaron
desde Argentina en la Cumbre Antidrogas organizada por la DEA, y en la que
Terry Cole externó que Omar García Harfuch era “el hombre confiable para
Estados Unidos”.
Ese
reconocimiento de la DEA al trabajo de García Harfuch lleva implícito el
mensaje de que el expediente que trajo como consecuencia la cancelación de la
visa de Andy López Beltrán, de ninguna manera está cerrado para Estados Unidos.
Definitivamente
el móvil superior de Estados Unidos es Andrés Manuel López Obrador y de ninguna
manera la presidenta Claudia Sheinbaum.

