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¿Con AMLO llegó el fin de los cacicazgos universitarios?

por José Luis Camacho
16-11-2020

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José Luis Camacho Acevedo.

 

En México han sido uno de los modelos de corrupción más ofensivos para la sociedad los cacicazgos que se han construido en muy identificadas universidades públicas.

 

La bandera contra la corrupción que tantos votos le generó al presidente López Obrador en los comicios del 2018, votos que le permitieron llegar al poder después de casi un lustro de lucha social, tiene como una asignatura pendiente el terminar con la podredumbre que se ha dado en señaladas universidades públicas.

 

Para saldar ese compromiso pendiente, la primera señal que se dio ya en el gobierno de la 4T fue el encarcelamiento del cabecilla de la universidad hidalguense Gerardo Sosa Castelán, bautizado por otro hidalguense que luchó por años denodadamente por terminar con esa nefasta forma de hacerse del patrimonio de los centros educativos, el recordado Miguel Ángel Granados Chapa como “La Sosa Nostra”. 

 

A Sosa Castelán, que al momento de su detención se ostentaba como presidente del patronato de la Universidad Autónoma de Hidalgo, se le congelaron cuentas bancarias en 22 países, entre ellos Suiza y Estados Unidos, cuyos montos ascendían a más de 150 millones de dólares.

 

Los delitos que le imputó la Unidad de Inteligencia Financiera de la Secretaría de Hacienda al delincuente fueron el de daño patrimonial a la institución, operaciones con dinero de procedencia ilícita y lavado de dinero.

 

Otro caso verdaderamente paradigmático de ese tipo de cacicazgos es el de la Universidad de Guadalajara que, también desde hace más de 25 años, encabeza Raúl Padilla López.

 

Recientemente en el círculo del exrector, que tiene sumida a la mencionada institución en el nepotismo patrimonialista más insultante que se halla visto en México, se prendieron las alarmas cuando el presidente López Obrador, según relata el periodista Julio César Hernández, de la publicación Marca Textos editada en Jalisco, vinculó a Raúl Padilla López con el gobernador Enrique Alfaro.

 

(Ver nota de Marca Texos del 13 de noviembre pasado)

 

Fuentes cercanas a este redactor reportan que los padillistas ya ven como secretario de educación a su jefe cuando Enrique Alfaro asuma la presidencia de la república en el próximo 2024.

 

Pero así como a Sosa Castelán le llegó el momento en que tuvo que enfrentar a la autoridad por su trayectoria delictuosa en perjuicio de la Universidad pública hidalguense, ahora se han dado a conocer, por lo pronto, en folletos como el que reproducimos a continuación, la relación de familiares de Raúl Padilla que usurpan cargos en la Universidad de Guadalajara.

 

Trinidad Padilla López, hermano, exrector, Procurador de desarrollo urbano de Aris, actualmente director de la biblioteca pública del estado Juan José Arreola, una obra faraónica construida con señalados sobreprecios por constructoras afinar al clan Padilla, y que está ubicada en el Centro Cultural de la U de G, a un lado del Teatro TELMEX, que es otro gran negocio de la Universidad que dirige patrimonialistamente el mencionado cabecilla.

 

Leobardo Alcala Padilla, primo de Raúl Padilla, ex director de los hospitales civiles de la institución y ex diputado por el PRI

 

Abril Alcalá Padilla, prima y actual diputada federal PRD.

 

Gustavo Padilla Montes, medio hermano, Rector del Centro Universitario de Ciencias Económico Administrativas de la U de G.

 

Ruth Padilla Muñoz, prima, Rectora del Centro Universitario de Ciencias Exactas e Ingeniería.

 

Paula Alcalá Padilla, prima, Directora de la escuela Preparatoria

Adriana Padilla Montes, media hermana, Coordinadora de Servicios Administrativos de la U de G.

 

Y el caso más selecto del orgullo del nepotismo de Raúl Padilla, como dijera el clásico JLP, es su hija Jessica que vive en Estados Unidos y es encargada de las relaciones públicas de su padre con la comunidad de artistas e intelectuales en California, donde aprovecha para su tarea las instalaciones que tiene la U de G en ese estado de la Unión Americana.

 

Y la U de G tiene análogos ejemplos como el caso de la Universidad de Sinaloa, cuyo amo es Melesio Cuén, que aspira a ser gobernador de su estado, o en su defecto postular por su partido a su esposa, y cuyo caso documentaremos en próxima entrega.

 

Por ello el anunciado combate a la corrupción de López Obrador es uno de los compromisos que la sociedad mexicana espera que el mandatario mexicano lleve hasta sus últimas consecuencias.

 

EN TIEMPO REAL

 

1.- La cancillería mexicana a cargo de Marcelo Ebrard está afinando la estrategia de acercamiento previo con el equipo del virtual presidente electo de Estados Unidos, Joe Biden. Uno de los enlaces es la dirección general para América del Norte, que encabeza Roberto Velasco, quien tiene una larga y estrecha amistad con el exalcalde Chicago Rahm Emanuel. El político de Illinois fue en su momento jefe del Gabinete de la Casa Blanca en la presidencia de Barack Obama y es mencionado para ocupar un cargo relevante en la administración de Biden, con trabajó en esos tiempos de una manera por demás coordinada.

 

 

2.- Mal y de malas anda el senador zacatecano José Narro Céspedes por los frecuentes desaires que sufre en tierra natal. Las encuestas más acreditadas le dan apenas un tercer entre las preferencias de la militancia de Morena en su intención de ser candidato a gobernador.

 


 

3.- En San Miguel Allende sigue siendo muy reconocido el esfuerzo del alcalde Luis Alberto Villarreal para mantener al municipio con un riguroso apego a los protocolos sanitarios para prevenir los contagios del Covid-19. Entre la clase política panista se considera que el edil sanmiguelense es uno de sus cuadros que tiene prácticamente asegurada su reelección debido al acertado desempeño que ha tendido en las difíciles circunstancias que le ha tocado desempeñar su función.