Homicidios a la alza, ¿falló la estrategia de seguridad?

0

 

José Luis Camacho Acevedo

 

América Latina es la región en donde se comenten más homicidios a nivel mundial.

 

Ninguna otra tiene tantas ciudades con tasas superiores de homicidios por cada 100 mil habitantes como Latinoamérica y en ninguna otra zona de la orbe la tendencia de homicidios va a la alza a un paso tan acelerado.

 

Pero sobre todo en Centroamérica donde los países han resultado gravemente lastimados como consecuencia de la guerra contra el crimen organizado, y que hoy en día se enfrentan a niveles epidémicos de violencia.

 

También está el papel central que juegan las actividades relacionadas con el crimen organizado y las pandillas en los homicidios de Latinoamérica, pues como resultado de sus acciones, se presenta el 30% de todos los homicidios de la región.

 

Desde el pasado mes de mayo de 2015, el número de homicidios en México comenzó a marcar una tendencia a la alza, un año después, el índice de homicidios alcanzó niveles no vistos durante la actual administración del presidente Enrique Peña Nieto.

 

Según cifras oficiales, siete de cada diez homicidios son realizados por arma de fuego, Baja California Sur registró la mayor incidencia en dicho delito a nivel nacional en los primeros cinco meses del presente año y la menor correspondió a Yucatán.

 

La cifra de personas asesinadas por armas de fuego fue de 6 mil 519 durante el periodo enero-mayo de 2017, en el mismo periodo de 2015 murieron 3 mil 777, un incremento del 73%; al 18 de junio de 2016, de cada diez asesinatos, cuatro se cometieron con armas cortas o largas, por ello desde que entró en vigor el modelo acusatorio, el promedio se disparó a  casi siete por cada diez.

 

Para los especialistas en la materia, lo preocupante es que los homicidios se están presentando de una forma más generalizada y extendida, es decir, en el pasado los asesinatos se concentraban en ciertos estados y municipios, por ejemplo recordemos el caso de Ciudad Juárez, que alguna vez fue señalada como la “capital mundial del asesinato”, hoy en día son varias las entidades en condiciones similares, lo cual dificulta la capacidad de acción de las autoridades.

 

 

El aumento de los homicidios dolosos y por ende de los episodios de violencia en México, pudiera estar directamente relacionado con la decapitación de casi todos los líderes de los cárteles mexicanos, ya que deriva en la fragmentación de los grupos criminales y la posterior lucha de poderes entre los nuevos líderes emergentes, quienes buscan consolidarse en una región determinada.

 

La violencia en México no solo es producto del crimen organizado y la guerra contra las drogas, es una condición social con múltiples factores y actores directos e indirectos, así debe ser entendida por los encargados de elaborar las políticas públicas y leyes para prevenirla, erradicarla y sancionar a quienes la ejercen.