Demostrado: cada vez tenemos menos sexo. ¿Qué nos está pasando?

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Sociólogos y psicólogos describen con cierta preocupación la ‘hipersexualización’ de las sociedades occidentales, pero la paradoja es que las relaciones íntimas son cada vez menos frecuentes. Así lo vienen advirtiendo desde hace algún tiempo varias encuestas realizadas en diferentes países.

En 2013, la Encuesta Nacional de Actitudes Sexuales y Estilos de Vida en Reino Unido concluyó que como media los británicos practicaban sexo cinco veces al mes. El mismo estudio, realizado en 2000, estimó que la media era de 6,3.

Al año siguiente se conocieron otras dos investigaciones similares sobre la conducta sexual de australianos y japoneses. La actividad semanal de los primeros había descendido de 1,8 encuentros en 2000 a 1,4 diez años después. El estudio nipón revelaba que el 46% de las mujeres y el 25% de los hombres con edades comprendidas entre los 16 y los 25 años despreciaban el contacto sexual.

Ese creciente desinterés parece confirmarse con el reciente trabajo publicado en la prestigiosa revista Archives of Sexual Behavior. Según sus datos, hace una década los norteamericanos tenían 62 encuentros sexuales al año y en la actualidad se han reducido a 53, un 15% menos. Los investigadores subrayan que es una tendencia generalizada en la que no se distinguen diferencias por género, grupos étnicos, localización, nivel económico o formación.

Ahora los expertos están enredados en un debate sobre las causas de esta apatía, en el que se exponen teorías y estudios contradictorios:

  • ¿Exceso de pornografía? Algunos aducen que las webs para adultos han creado un universo sexual ficticio que en muchos casos sirve como referente irrealizable y, por tanto, provoca frustración y desinterés. Sin embargo, una investigación publicada en la revista Sexual Medicine sostenía que ver porno de manera eventual estimula la libido.
  • ¿La tecnología es un obstáculo? Deborah Fox, conocida psicoterapeuta sexual en EE.UU., apunta que “muchas parejas se encuentran en la cama mirando sus móviles y admiten que no están haciendo nada importante, tan solo se dejan llevar por hábitos que les hacen desconectar más rápido y sin esfuerzo. Por eso también les parece más emocionante ver una serie o un vídeo en Youtube”. Al mismo tiempo, es un hecho que las aplicaciones de citas han permitido que mucha más gente tenga una vida sexual más activa y variada.
  • ¿El trabajo y los niños acaban con el deseo? “Muchos padres sienten que ya han hecho unas 50 cosas que no querían hacer ese día, como madrugar, soportar reuniones, lidiar con los berrinches de los niños…, por lo que añadir sexo al menú a veces es demasiado”, comentaba la psicóloga Samantha Lutz a la CNN. Sin embargo, el estudio publicado en Archives of Sexual Behavior muestra que el estrés laboral está relacionado con una mayor frecuencia sexual, tal vez como vía de escape o distracción.
  • ¿Estamos demasiado tristes para lo erótico? Hay una mayor incidencia de la depresión y un mayor consumo de antidepresivos que inhiben el deseo. Esta es una sociedad más triste, menos motivada para todo. Jean M. Twenge, profesor de psicología en la Universidad Estatal de San Diego, plantea una pregunta que invita a la reflexión: “¿Somos menos felices y por eso tenemos menos sexo o tenemos menos y por eso no somos tan felices?”